2POR QUE LOS MISOGINOS SON TAN BUENOS INFORMANTES? COMO LA VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS MOVIMIENTOS RADICALES COURTNEY DESIREE MORRIS INTRODUCCION “Quisiera decir algo, pero quizds sea inttil. Nos han vuelto a engafiar, una vez mds de manera sutil, como lo suelen hacer. Hemos sido generosas, acogedoras, maternales. Hemos hablado, discutido, cantado, exhibido hasta los mds ingenuos de nuestros gritos, sin comedimiento, sin pudor femenino, con la absurda esperanza de hacer comprender a quien no puede comprender, ni quiere comprender, cudnta libertad, cudnta autenticidad, cuanto amor, cudnta vida se nos ha quitado. Todo ha sido initil, hermanas. Los ojos de ese hombre que circula entre nosotras, con su cara falsamente respetuosa y que dice que quiere informarse, conocernos mejor, porque s6lo conociéndonos mejor podrd cambiar su relaci6n con nosotras, de todas sus falsas e hipécritas justificaciones, ésta es la mds sucia. Como os iba diciendo, los ojos de este hombre son los ojos del sempiterno macho que lo deforma todo porque todo lo ve en el espejo del ridiculo y la burla. El sinvergiienza es siempre el mismo...” - W.LT.C.H. (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell). EI presente texto, titulado originalmente “Why Misogynists Make Great Informants: How Gender Violence on the Left Enables State Violence in Radical Movements?” fue escrito por Courtney Desiree Morris‘, activista feminista negra que vive en los EE.UU., y publicado en el nimero de Primavera/Verano de 2010 de la revista feminista Make/Shift’. Yo lo he traducido a castellano (hasta donde yo es la primera traduccién disponible) también con la intencién de intentar dar difusi6n a una voz feminista y negra sobre este asunto, en lugar de seguir reproduciendo ideas de hombres blancos cargados de privilegios (a pesar de que yo mismo sea un hombre blanco cis que vive en Europa). Aunque hay aspectos puntuales del texto que no comparto como anarquista, como la referencia constante de la autora a si misma y a otres activistas como “organizadores”, asumiendo que es necesario ese rol dentro de organizaciones (lo que en mi opinién conduce a un funcionamiento vertical de las mismas), el escrito me parece una 1 http://creolemaroon.blogspot.com.es/ 2 http://www.makeshiftmag.com interesante aportacién en lo que respecta al anilisis y la critica de la permisividad mostrada hacia el privilegio masculino cishetero dentro de los movimientos sociales, organizaciones y grupos de la izquierda o del ambito alternativo radical (si bien con esto también mantengo diferencias, ya que personalmente no apoyo la idea de que el anarquismo sea “un movimiento de izquierdas” ni tampoco asumo la izquierda como identidad politica). En el texto, la autora reflexiona acerca de como la violencia de género reproduce patrones que desestabilizan los movimientos y destruyen los vinculos entre les activistas igual que hacen los informantes policiales infiltrados. Sin que este paralelismo pretenda reducirlo todo a una cuestién de miségino = informante, si es Util para explicar y entender el efecto devastador que las actitudes machistas, transf6bicas, homéfobas etc. tienen sobre los movimientos sociales y las luchas, sembrando desconfianza, miedo y opresién donde deberia haber relaciones honestas basadas en el apoyo mutuo, la confianza, el carifio y la solidaridad entre iguales que autogestionan su seguridad cuidindose mutuamente y revisando sus actitudes para evitar aquellas que hagan sentir mal o agredides a sus compaiieres. Espero que el texto os parezca tan interesante como a mi. jContra cualquier actitud opresora y autoritaria dentro y fuera de nuestros espacios de lucha! Advertencia de contenido: Para personas sensibles, advierto de que en algunos puntos, el texto describe situaciones de maltrato, abuso y/o manipulaci6n hacia mujeres y personas de género variante por parte de hombres. POR QUE LOS MISOGINOS SON TAN BUENOS INFORMANTES: como 1A VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS MOVIMIENTOS RADICALES. En enero de 2009, activistas de Austin, Texas, supieron que uno de les suyes, un activista blanco llamado Brandon Darby, era un infiltrado en grupos que protestaban contra la Convencién Nacional Republicana (RNC) como un informante del FBI. Darby admitié mas adelante haber llevado aparatos de grabacion en asambleas de planificacién y durante la convencion. Testificé en nombre del gobierno en el juicio de febrero de 2009 contra dos activistas de Texas que fueron arrestados en la RNC con cargos de hacer y poseer cécteles molotov, después de que Darby les animase a hacerlo. Cada uno de estos dos hombres jévenes, David McKay y Bradley Crowder, enfrenté peticiones de hasta quince ajios de prisién. Crowder acepté un acuerdo con el fiscal para cumplir tres afios en una prisién federal; bajo presién de los fiscales federales, McKay también se declaré culpable de estar en posesién de “cécteles molotov no registrados” y fue sentenciado a cuatro afios de prisién. La informacion reunida por Darby podria haber contribuido también al caso contra les 8 de la RNC, activistas de todo el pais acusades de “conspiracién para causar disturbios y conspiracién para dafiar la propiedad en fomento del terrorismo”. Les activistas de Austin fueron particularmente impactades por la revelacién de que Darby habia servido como un informante porque él habia sido parte de varios proyectos izquierdistas y fue un lider de la Common Ground Relief, una organizacién con base en Nueva Orleans comprometida en cubrir las necesidades a corto plazo de miembros de la comunidad desplazades por desastres naturales en la region de la Costa del Golfo y dedicada a reconstruir la region y asegurar el derecho a regresar de las personas evacuadas por el huracan Katrina. Yo fui sorprendida por estas noticias, pero no me chocd. Como estudiante de la Universidad de Texas sabia que el departamento de policia del campus colocaba rutinariamente policias de paisano en las reuniones de grupos estudiantiles radicales, ya sabéis, s6lo para mantenerles vigilades. Esto fue en otofio de 2001. Vimos la creacién del Departamento de Seguridad Nacional, vimos como un presidente vaquero libraba la guerra contra el “terrorismo” y, en medio de todo, tratabamos de averiguar qué podiamos hacer para desafiar las transformaciones fascistas del Estado que tenian lugar ante nuestros ojos. En ese momento, sin embargo, parecia una tonteria que hubiese policias en nuestras reuniones, no éramos las Panteras Negras 0 los Boinas Marrones, y ni siquiera éramos algunes de les activistas de accién directa mas rabiosos de la lucha contra la globalizacion en el campus (aunque les admirébamos mucho a todos); Sdlo éramos jévenes que no crefan que la guerra fuera la mejor respuesta a los ataques del 11-S. Pero no era tonta; El FBI no descarta el trabajo politico. Cualquier organizaci6n, ya sea grande o pequefia, puede provocar el escrutinio del Estado. Tal vez tu organizacion representa una gran amenaza, 0 tal vez es pequefia ahora, pero un dia crecera y serd demasiado grande para detenerla. El Estado suele optar por matar el movimiento antes de que crezca. Y los informantes y provocadores son los pistoleros contratados por el Estado. Las agencias del gobierno cogen a gente que nadie notard. A menudo es imposible demostrar que sean informantes porque parecen estar completamente dedicades a la justicia social. Establecen relaciones intimas con activistas, convirtiéndose en sus amigues y amantes, a menudo ocupando roles de liderazgo en organizaciones. Una lectura superficial de la literatura sobre los movimientos y organizaciones sociales en los afios ‘60 y ‘70 revela este hecho. En el liderazgo del AIM (Movimiento de Indios Americanos) abundaron los informantes; se sospecha que los informantes fueron también responsables en gran medida de la caida del Partido de los Panteras Negras (PPN), y lo mismo se puede conjeturar sobre el movimiento anti-guerra de los ‘60 y ‘70. No es sorprendente que estos movimientos que fueron derribados por informantes y provocadores fueron también espacios donde las mujeres y les activistas queer a menudo experimentaron una intensa violencia de género, como demuestran las autobiografias de activistas como Assata Shakur, Elaine Brown y Roxanne Dunbar- Ortiz. Tal vez no se trate de que los informantes sean dificiles de detectar sino mas bien de que hemos ignorado colectivamente los signos que les delatan. Para salvar nuestros movimientos, necesitamos llegar a un acuerdo con las conexiones entre la violencia de génnero, el privilegio masculino, y las estrategias que los informantes (y la gente que simplemente actian como ellos) usan para desestabilizar los movimientos radicales. Una y otra vez, a los hombres heterosexuales en los movimientos radicales se les ha permitido afirmar sus privilegios y subordinar a otres. A pesar de que todo lo que decimos indica lo contrario, el hecho es que los movimientos y organizaciones sociales radicales en los Estados Unidos se han negado a abordar seriamente la violencia de género [1] como una amenaza para la supervivencia de nuestras luchas. Hemos tratado la misoginia, la homofobia y el heterosexismo como males menores — cuestiones secundarias — que eventualmente se resolveran por si mismos o se desvanecerdn en el fondo una vez que los “problemas reales” — el racismo, la policia, la desigualdad de clase, las guerras de agresion de los EE.UU. — sean resueltos. Escoger la ignorancia tiene serias consecuencias. La misoginia y la homofobia son fundamentales para la reproduccién de la violencia en las comunidades activistas radicales. Rasca a un mis6gino y encontrarés un hom6fobo. Rasca un poquito mds y podrias encontrar los ingredientes de un futuro informante (0 de alguien que simplemente desestabiliza movimientos como hacen los informantes). Los ingredientes de un informante: Brandon Darby y la Common Ground En Democracy Now!, Malik Rahim, ex Pantera Negra y cofundador de Common Ground en Nueva Orleans, hablé de lo devastado que estaba por la revelacién de que Darby era un informante del FBI. Varias veces afirmé que su corazon se habia roto. Especialmente lamenté a todas las "jévenes damas" que dejaron Common Ground como resultado del estilo dominador y agresivo de organizacién de Darby. ¢Y cuando esas "j6venes damas" se quejaron? Bien, sus preocupaciones cayeron probablemente en oidos comprensivos pero que al final no respondieron — todo podia haber sido cierto, y después del hecho todes admiten cudn disruptivo era Darby, rapido para sugerir planes de accién directa violentos y mal concebidos que ponian en peligro a todes les que trabajaban con él. Incluso hubo denuncias contra Darby por agredir sexualmente a las organizadoras en Common Ground y en general por ser despectivo con las mujeres que trabajan en la organizacién [2]. Darby cre6 conflicto en todas las organizaciones con las que trabajé, pero la gente dudo en rendirle cuentas por su historia y reputacién como organizador y su "dedicacién" al “trabajo”. La gente continué defendiéndole hasta que se revel6 como informante del FBI. Incluso Rahim, por toda su culpa y angustia, opté por dejar a Darby a cargo de Common Ground, aunque cada vez que habia un conflicto en la organizacién parecia involucrar a Darby. Tal vez si los organizadores hiciesen de la responsabilidad colectiva alrededor de la violencia de género una parte central de nuestras practicas, podriamos neutralizar a la gente que esté trabajando en nombre del Estado para socavar nuestras luchas. No estoy hablando de cazas de brujas; estoy hablando de organizarnos de tal manera que cortemos a un potencial Brandon Darby en el brote antes de que pueda hacer dajio a mas gente. Los informantes son dificiles de detectar, pero yo supongo que donde esta el humo, esté el fuego, y alguien que crea el caos allé donde vaya es 0 un informante o un irresponsable bomba de relojeria que puede ser no intencionadamente tan efectivo como un informante al socavar la organizacion por la justicia social. En ultima instancia, ambos hacen el trabajo del Estado y necesitan ser responsabilizados. Una breve reflexion historica sobre la violencia de género en los movimientos radicales Reflexionar sobre los movimientos sociales y las organizaciones radicales de los ‘60 y de los ‘70 proporciona un importante contexto histérico para esta discusién. Las memorias de las mujeres que estuvieron activamente envueltas en estas luchas revelan la predominancia de la tolerancia (y en algunos casos de la defensa) de la violencia de género. Angela Davis, Assata Shakur y Elaine Brown, cada una en momentos diferentes de sus experiencias organizandose con el Partido de los Panteras Negras, citaron el sexismo y la explotacién de las mujeres (y de su trabajo organizativo) en el PPN como una de sus razones principales para dejar el grupo (en los casos de Brown y Shakur) 0 para negarse a unirse formalmente algiin dia (en el caso de Davis). Aunque a menudo se esperaba que las mujeres hicieran sacrificios personales significativos para apoyar al movimiento, cuando las mujeres se encontraban a si mismas como victimas de sus compaiieros varones entonces no habia apoyo para ellas ni canales para buscar una reparacion del daiio. Tanto si eran organizadores del PPN ignorando el hecho de que Elridge Cleaver le pegaba a su mujer, la célebre activista Kathleen Cleaver, hombres coaccionando a mujeres para tener sexo, o simplemente hombres tratando a las mujeres organizadores como juguetes sexuales subordinados, el PPN y otras organizaciones similares tendieron a no tomarse en serio los corrosivos efectos de la violencia de género en la lucha por la liberacién. En muchos sentidos, la autobiografia de Elaine Brown, “A Taste of Power: A black woman’s story” (Un Sabor de Poder: La historia de una mujer negra), ha ido mas lejos al desnudar las feas realidades de la misoginia en el movimiento y las formas variadas en las que hombres y mujeres reprodujeron y reforzaron el privilegio masculino y la violencia de género en esas organizaciones. Su experiencia como la tinica mujer que lideré el PPN no la eximié de la brutal misoginia de la organizacién. Recuerda haber sido asaltada por varios compaiieros masculinos (incluyendo a Huey Newton) asi como ser golpeada y aterrorizada por Elridge Cleaver, que amenaz6 con “enterrarla en Algeria” durante una delegacién a China. Su biografia demuestra mas explicitamente que la de Davis o la de Shakur como el posicionamiento masculino del PPN ( por extensién, de muchas organizaciones radicales del momento) creé una cultura de la violencia y la misoginia que finalmente demostr6 ser la ruina de Ja organizaci6n. Estas narrativas desmitifican el legado de la violencia de género de las mismas organizaciones que muches de nosotres admiramos. Demuestran como la misoginia fue normalizada en estos espacios, descartada como “personal” 0 como no tan importante como las luchas mas serias contra el racismo o Ia desigualdad de clase. La violencia de género ha estado profundamente arraigada histéricamente en las practicas politicas de la izquierda y constituy6 una de sus mayores amenazas (aunque mayormente desconocida) a la supervivencia de estas organizaciones. Sin embargo, si prestamos atencién al trabajo de Davis, Shakur, Brown, y otres, podemos evitar los fallos del pasado y crear diferentes tipos de comunidad politica. Las politicas raciales de la violencia de género La raza complica mis atin las formas en las que la violencia de género se despliega en nuestras comunidades. En “Looking for Common Ground: Relief Work in Post-Katrina New Orleans as an American Parable of Race and Gender Violence” (Buscando un Terreno Comtin*: El trabajo de socorro en la Nueva Orleans post-Katrina como una parabola americana de la raza y la violencia de género), Rachel Luft explora el 3 El titulo del libro es un juego de palabras entre la frase “Looking for Common Ground” , que se puede waducir como “Buscando un Terreno Comin”, y el nombre de la organizacién Common Ground, una de las organizaciones activistas donde el miségino e informante policial Brandon Darby actué. 8 perturbador patrén de asalto sexual por parte de voluntarios blancos contra voluntarias blancas que hacian trabajos de reconstruccién en el Upper Ninth Ward en 2006. Ella sefiala como la Common Ground fallé en abordar los asaltos sexuales de los hombres blancos hacia sus co-organizadoras y en vez de eso echo la culpa a la comunidad negra circundante, alertando a mujeres blancas activistas de que necesitaban tener cuidado porque Nueva Orleans era un lugar peligroso. Por ultimo, demostré que es mas facil criminalizar a los hombres negros del barrio que reconocer que les organizadores que eran mujeres blancas o personas transgénero tenian mas probabilidades de ser asaltadas por los hombres blancos con los que trabajaban. En un caso, un hombre blanco voluntario fue entregado a la policia sdlo después de que asaltase sexualmente a al menos tres mujeres en el plazo de una semana. El privilegio que los hombres blancos disfrutaron en la Common Ground, una organizaci6n aparentemente comprometida con ja justicia racial, significaba que ellos podian ser violentos hacia las mujeres y les activistas queer, incurrir en comportamientos destructivos que socavaron el trabajo de la organizaci6n, y saber que el movimiento no les haria responsables del mismo modo que si lo hiciesen los hombres negros en la comunidad donde ellos trabajaban. Por supuesto, el privilegio masculino no es uniforme, los hombres blancos y los hombres de color son participantes y beneficiarios desiguales del Patriarcado, a pesar de que ambos pueden reproducir y reproducen la violencia de género. Esta disparidad en la distribucién de los beneficios del Patriarcado no se pierde en les organizadores mujeres © queer cuando intentamos confrontar a hombres de color que promulgan la violencia de género en nuestras comunidades. A menudo nos preocupamos por la posibilidad de reproducir tipos particulares de violencia racista que apunten desproporcionadamente a hombres de color. Somos comprensiblemente reacies a llamar a la policia, a involucrar al Estado de alguna manera, 0 a colocar a los hombres de color a merced de un sistema de (in)justicia penal histéricamente racista; Sin embargo, nuestras comunidades (politicas y de otra indole) a menudo no se apresuran a exigir justicia en nuestro nombre. No nos sentimos cémodes hablando con terapeutas que sdlo reafirman los estereotipos acerca de lo jodidas y excepcionalmente violentas que son nuestras comunidades de origen. La izquierda a menudo ofrecer aun menos apoyo. Nuestra victimizacién es desafortunada, problematica, pero en wltima instancia menos importante que “el trabajo” de los hombres de todas las razas que reproducen la violencia de género en nuestras comunidades. Enfrentando la misoginia en la izquierda: Una reflexion personal En el primer grupo comunitario en el que yo estuve involucrada activamente, encontré un nivel de misoginia que nunca me habria imaginado que existiese en lo que se suponia que era una organizacién de gente de color radical. Estuve involucrada sexualmente/romanticamente con un activista chicano mayor que yo en el grupo, yo tenia 19 afios, una joven activista negra sin experiencia; él tenia 30. Me pidié mantener nuestra relacién en secreto, y yo acepté a regafiadientes. Mas adelante, después de que él terminase con la relacién y yo estuviese tambaledndome por la depresién, descubri que él habia estado acostandose con al menos otras dos mujeres mientras estébamos juntes. Una de ellas era una amiga mia, otra mujer joven con la que nos organizdbamos. Ignorando la naturaleza de nuestra relacién, que él no le habia revelado a _ . MIRA GUAPA, LO QUE OPINES ella, se acost6 con él hasta que TU ME DA LO MISMO, SI TE desaparecié, negandose a contestar a sus DIGO QUE soy FEMINISTA Es llamadas 0 a explicar el abrupto fin de su QUE LO SOY Y PUNTO relacién. Ella y yo, tras compartir nuestras experiencias, empezamos a intercambiar historias con otras mujeres que conocian a este hombre y se habian organizado con él. Ojimos de las mujeres que habian dejado un grupo de estudiantes chicanos y nunca regresaron después de que sus mentiras y secretos explotaran mientras el grupo estaba participando en una _ accion zapatista en la Ciudad de México. El organizador queer, radical, blanco que dej6 Austin para alejarse de su abuso. 10 Otra mujer blanca, una trabajadora social que pensaba que podria casarse con él slo para venir a su apartamento una noche y encontrarme alli. Y luego estaban les que vinieron detrés de mi. Siempre me preguntaba si sabrian quién era realmente. Las mujeres con las que salia eran mujeres increibles, hermosas, geniales, radicales, que usaba como escudos para meterse en lugares que sabia que nunca estarian abiertos a semejante miségino. Quiero decir, si esa mujer guapa que trabajaba en Chiapas, hablaba espafiol, y trabajaba con inmigrantes indocumentades estaba saliendo con él, debia de ser de confianza, ¢verdad? Incorrecto. Pero su misoginia no acababa ahf; también estaba reflejada en su estilo de organizacién. En las reuniones él siempre era el que hablaba mas alto y durante mas tiempo, usando jerga académica que hacia cualquier debate mas terriblemente complejo de lo necesario. El discurso académico intimidaba a la gente menos formada que él porque él parecia saber mas sobre politica radical que cualquier otra persona. Hablaria con menosprecio* a otres miembros del grupo, especialmente aquelles que él percibia como menos inteligentes que él, que era baésicamente todo el mundo. Luego, cambiaria de marcha, se disculparia por dominar el espacio, y reconoceria su necesidad de revisar su privilegio masculino. Irénicamente, cuando la gente trataba de llamarle la atenci6n por esa mierda, él fingia ignorancia, ga qué podrian referirse diciendo que su comportamiento era machista y sexista? Se quejaba de ser infantilizado, negdndose a ver cémo él infantilizaba a la gente todo el tiempo. El hecho de que fuera un hombre de color que pudiera hablar muy bien sobre el racismo y las luchas por la justicia racial enmascaré sus comportamientos abusivos tanto en las organizaciones radicales como en sus relaciones personales. Como una de sus ex-parejas compartiéd conmigo, “su analisis racial radical permitié a la gente (mayormente a hombres pero ocasionalmente a mujeres también) perdonarle por ser dominante y abusivo en sus relaciones. Womyn tuvo que revisar su critica de su comportamiento en la puerta, para no perder a un hombre de color en el movimiento”. Una de las razones por las que es tan dificil responsabilizar a los hombres de color por reproducir la violencia de género es que las 4 En realidad, la locucién en el texto original es “talk down to”, que no tiene traduccién literal en castellano pero que en inglés significa hablar a alguien de una forma excesivamente simple, infantilizdndole, traténdole con condescendencia y presuponiendo que esa persona no puede entender las cosas tan bien como quien habla. Por eso, he decidido traducirlo como “hablar con menosprecio”, que si bien no es exactamente lo mismo, creo que se ajusta bastante al significado de la expresién or 11 mujeres de color y les activistas blanques contintian invirtiendo en la idea de que los hombres de color lo tienen mas dificil que nadie. gCémo puedes hacer responsable a alguien cuando crees que es el objetivo ntimero uno del Estado? Desafortunadamente, 61 no fue el tinico hombre asi que yo me encontré en espacios radicales, sdlo uno de los mas inteligentes. Revisando e-mails viejos, estoy impactada por el ntiimero de e-mails de hombres con los que yo me organicé que eran abusivos en tono y contenido, la facilidad con la que pueden hablar con menosprecio a otres por pequeiios fallos. Estoy mas sorprendida de mis respuestas mansas, diplomaticas — como superviviente de abuso — con las que intenté aplacar a compaiieros que no vefan nada de malo en gritarle a sus parejas, amigues y a otres organizadores. Hubo hombres como este en varias organizaciones en las que trabajé. El hombre que llamo perra a su novia frente a un grupo de jévenes de color durante un encuentro de verano que estabamos alojando. El hombre que acos6 sexualmente a una pareja chicana queer durante un viaje a México, intentando presionarles a hacer un trio. Los chicos que dijeron que completarian una tarea, no lo hicieron, se apartaron de las demandas de responsabilidad de sus compaiieras, dejaron que esas mujeres asumiesen la tarea, y cuando estaba terminada se llevaron todo el crédito por el trabajo duro de otras personas. El estudiante de posgrado que golpe6 a su compaiiera, y todo el mundo sabia que lo habia hecho, pero cada vez que alguien preguntaba, la gente sdlo se veia avergonzada y murmuraba, "es complicado...". Los hombres que constantemente degradaron a compafieres queer, incluso gente con la que se estaban organizando. Especialmente el hombre que pens6 que seria un acto revolucionario "matar a todos estos maricones, a estos negratas en el armario®, ;que estén jodiendo a nuestres nifies, jodiendo nuestras casas, jodiendo nuestro mundo y jodiendo nuestras vidas!". El tio que te gritaria con menosprecio en 5 Nuevamente, la traduccién no se corresponde exactamente con la locucién original, En el texto original en inglés, dice "these niggas on the down low”. Aun siendo consciente de que no tiene las mismas connotaciones la palabra “nigga” (traducible por “negrata”) si la usa una persona negra que si la usa una persona blanca, he decidido tratar de ser lo més fiel posible al texto original. Asimismo, la expresién “on the down low” no existe en castellano, pero en el inglés coloquial estadounidense hace referencia a una forma despectiva de referirse a hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres en secreto, escondiéndose, porque se avergiienzan o porque temen sufrir algin tipo de desprecio o represalia por parte de otras personas si hiciesen publica su sexualidad no hetero. Por eso, aun siendo consciente de que no significa lo mismo, he decidido usar la expresin “en el armario” ya que no he encontrado otra que pudiese encajar. Pido disculpas de antemano por una traduccién tal vez. inapropiada. Esta nota al pié, en cualquier caso, pretende aclarar este hecho. 12 una asamblea 0 el que te dirfa que tt no puedes ser una feminista porque eres demasiado guapa. O el hombre que pensaba que la homosexualidad era una enfermedad desde Europa. Si... ese hombre. Muchos de esos chicos probablemente no eran informantes. Lo cual es una pena, porque significa que no les estaban pagando ni un centavo por todo el trabajo destructivo que hacian. Podriamos pensar en estos miséginos como agentes inadvertidos del Estado. Al margen de si eran realmente informantes 0 no, el trabajo que hacen apoya la campafia de terror en marcha del Estado contra los movimientos sociales y las personas que los crean. Cuando les organizadores queer son humillades y sus luchas_politicas marginadas, eso es parte de un proyecto en marcha del Estado de violencia contra les radicales. Cuando a las mujeres se les transmiten ETS a propésito, son fisicamente maltratadas, minusvaloradas en asambleas, empujadas a un lado, y obligadas a salir de espacios de organizacién radical mientras nuestros aliados defienden a misdginos conocidos, les organizadores colisionan con los esfuerzos del Estado por destruirnos. El Estado ya ha entendido un hecho que la izquierda ha luchado para aceptar: los mis6ginos se convierten en grandes informantes. Al margen de si han sido reclutados 0 no alguna vez por el Estado para interrumpir un movimiento o desestabilizar una organizacién, antes probablemente se hayan vuelto ya bien versados en practicas de comportamiento disruptivo. Casi no requieren entrenamiento y pueden empezar el trabajo inmediatamente. Qué es mas paralizante para nuestro trabajo que cuando mujeres y/o compafieres queers dejan nuestros movimientos porque repetidamente han sido engafiades, humillades, maltratades fisicamente, verbalmente, emocionalmente, sexualmente, 0 cuando tienes que posponer conversaciones sobre el trabajo para que puedas dedicarte a asambleas del grupo para abordar la agresién mas reciente de un miembro, 0 cuando esa persona difunde desinformacién, creando confusién y friccién entre grupos radicales? Nada ralentiza tanto la construccién de un movimiento como un mis6gino. Lo que el FBI obtiene es que cuando hay personas en espacios activistas que estan comprometidas a tomar el poder y que entienden el poder como dominacién, nuestros 13 movimientos nunca realizaran su potencial para rehacer este mundo. Si nuestras energias son absorbidas recuperandonos de los ios en los que nos meten los informantes (y las personas que simplemente acttian como ellos), nunca podremos centrarnos en el trabajo real de liberarnos y construir el tipo de comunidades en las que queremos convivir, que afirman la vida y estan centradas en la gente. Para parafrasear a bell hooks®, donde hay una voluntad de dominar no puede haber justicia, porque inevitablemente continuaremos reproduciendo los mismos tipos de injusticia contra los que afirmamos estar luchando. Es hora de que nuestros movimientos experimenten un cambio radical desde dentro hacia afuera. Mirando hacia adelante: Creando una justicia de género en nuestros movimientos. Los movimientos radicales no pueden permitirse la destrucci6n que crea la violencia de género. Si subestimamos las implicaciones politicas de los comportamientos patriarcales en nuestras comunidades, el trabajo no sobrevivira. Ultimamente he estado recurriendo al trabajo de queers/feministas d color para pensar en cémo desafiar estos comportamientos en nuestros movimientos. He estado leyendo las autobiografias de mujeres que vivieron el caos de los movimientos sociales debilitados por el machismo. Estoy revisitando el trabajo de bell hooks, Roxanne Dunbar-Ortiz, Toni Cade Bambara, Alice Walker, Audre Lorde, Gioconda Belli, Margaret Randall, Elaine Brown, Pearl Cleage, Ntozake Shange y Gloria Anzaldia para ver cémo otras mujeres trataron con la violencia de género en estos espacios y para problematizar respuestas claras o faciles sobre como la violencia es reproducida en nuestras comunidades. El trabajo mas nuevo por parte de feministas radicales de color ha sido también increiblemente util, especialmente el fanzine “La revolucién empieza en casa: Confrontando el abuso de la pareja en comunidades activistas”, editado por Ching-in Chen, Dulani y Leah Lakshmi Piepzna-Samarasinha. 6 Escrito en minisculas, bell hooks (literalmente taducible por “ganchos de la campana”) es el sobrenombre con el que se conoce a Gloria Jean Watkins, mujer de color y activista y escritora feminista prolifica que ha publicado numerosos libros y articulos y ha participado en documentales, seminarios y conferencias, siendo su principal campo de trabajo e investigacién la critica de los sistemas de dominacién y opresién, centrandose sobre todo en la interseccién entre la opresién de género y la opresién racial 0 de clase. 14 Pero hay muchos recursos para confrontar este dilema mis alla de los libros. El simple acto de hablar y compartir nuestras verdades es una de las herramientas mas poderosas que tenemos. Yo he estado hablando con mis mayores, mujeres de color en lucha mas viejas que han experimentado las cosas contra las que yo estoy luchando, e intercambiando historias de supervivencia con otras mujeres. En verano de 2008 empecé a hacer talleres sobre acabar con la misoginia y construyendo formas colectivas de responsabilidad con Cristina Tzintzin, una organizadora de trabajo con base en Austin y autora del ensayo “Killing Misogyny: A Personal Story of Love, Violence, and Strategies for Survival” (Matando a la misoginia: Una historia personal de amor, violencia y estrategias para la supervivencia). También hemos empezado la practica aun mas liberadora de nombrar nuestras experiencias ptiblicamente y llamar a nuestras comunidades a abordar lo que nosotres y otres tantes hemos experimentado. Desmantelar la misoginia no puede ser un trabajo que sélo hagan las mujeres. Todes debemos hacer el trabajo porque la supervivencia de nuestros movimientos depende de ello. Hasta que hagamos central en nuestra practica politica la ética feminista y queer radical que desafia directamente las formas heteropatriarcales de organizacion, los movimientos radicales continuardn siendo devastados por las payasadas de Brandon Darby (y de gente que no son informantes pero que actéan como si lo fueran). Una ética de responsabilidad radical, queer, feminista, nos desafiaria a reconocer cémo la violencia de género es reproducida en nuestras comunidades, relaciones y practicas organizativas. Aunque hay muchas maneras de hacer esto, yo quiero sugerir que hay tres pasos clave que podemos dar para empezar: Primero, debemos apoyar a las mujeres y a las personas queer en nuestros movimientos que han experimentado violencia interpersonal e implicarnos en un proceso colectivo de sanacion. Segundo, debemos iniciar un didlogo colectivo sobre cOmo queremos que nuestras comunidades se vean y como hacerlas seguras para todos. Tercero, debemos desarrollar un modelo para la responsabilidad colectiva que realmente trate lo personal como politico y nos ayude a empezar a practicar la justicia en nuestras comunidades. Cuando permitimos que organizadoras mujeres o queer 15 tengan que dejar espacios activistas y protegemos a las personas cuya violencia provocé su salida, estamos diciendo que valoramos mis a estos agentes estatales de facto que interrumpen el trabajo mas de lo que valoramos a las personas cuyo trabajo construye y sostiene los movimientos. A pesar de lo furiosa que me pone la violencia de género en la izquierda, tengo esperanzas. Creo que tenemos la capacidad de cambiar y crear mas justicia en nuestros movimientos. No tenemos que empezar cazas de brujas para revelar a misdginos e informantes. Se delatan a si mismos cada vez que se niegan a disculparse, a asumir la responsabilidad por sus acciones, cada vez que empiezan conflictos y se niegan a trabajarselos a través del consenso, cada vez que maltratan a sus compafieres. No tenemos que buscarlos, pero cuando nos presentan sus comportamientos destructivos tenemos que hacerles responsables. Nuestras estrategias no tienen que ser punitivas; la gente tiene derecho a equivocarse. Pero deberiamos esperar que la gente asuma sus acciones y no permita que se conviertan en un patron. Tenemos derecho a estar furioses cuando las comunidades que construimos y que se supone que son el modelo para un mundo mejor y mas justo albergan los mismos tipos de violencia racista, mis6gina, anti-queer que impregnan la sociedad. Como organizadores radicales debemos responsabilizarnos mutuamente y no permitir que los mis6ginos afirmen tanto poder en esos espacios. No permitirles ser los rostros, las voces y los lideres de estos movimientos. No permitirles violar a una compaiiera y luego estar en las jodidas noticias de las cinco de la tarde. En el caso de Brandon Darby, incluso si nadie hubiese sospechado que era un informante, su comportamiento dominante y de macho deberia haber sido todo lo necesario para poner su liderazgo en cuestién. Al no permitir a la misoginia arraigar en nuestras comunidades y movimientos no sdlo nos protegemos a nosotres mismes de los esfuerzos del Estado por destruir nuestro trabajo sino que también creamos movimientos mas fuertes que no pueden ser destruidos desde dentro. 16