203b.-por-que-los-misoginos-son-tan-buenos-informantes.pdf
Web PDFImposed PDFRaw TXT (OCR)

2POR QUE LOS MISOGINOS SON
TAN BUENOS INFORMANTES?

COMO LA VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA
FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS
MOVIMIENTOS RADICALES

COURTNEY DESIREE MORRIS
INTRODUCCION

“Quisiera decir algo, pero quizds sea inttil. Nos han vuelto a engafiar, una vez
mds de manera sutil, como lo suelen hacer. Hemos sido generosas, acogedoras,
maternales. Hemos hablado, discutido, cantado, exhibido hasta los mds
ingenuos de nuestros gritos, sin comedimiento, sin pudor femenino, con la
absurda esperanza de hacer comprender a quien no puede comprender, ni quiere
comprender, cudnta libertad, cudnta autenticidad, cuanto amor, cudnta vida se
nos ha quitado. Todo ha sido initil, hermanas. Los ojos de ese hombre que
circula entre nosotras, con su cara falsamente respetuosa y que dice que quiere
informarse, conocernos mejor, porque s6lo conociéndonos mejor podrd cambiar
su relaci6n con nosotras, de todas sus falsas e hipécritas justificaciones, ésta es
la mds sucia. Como os iba diciendo, los ojos de este hombre son los ojos del
sempiterno macho que lo deforma todo porque todo lo ve en el espejo del
ridiculo y la burla. El sinvergiienza es siempre el mismo...”

- W.LT.C.H. (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell).

EI presente texto, titulado originalmente “Why Misogynists Make Great Informants:
How Gender Violence on the Left Enables State Violence in Radical Movements?”
fue escrito por Courtney Desiree Morris‘, activista feminista negra que vive en los
EE.UU., y publicado en el nimero de Primavera/Verano de 2010 de la revista
feminista Make/Shift’. Yo lo he traducido a castellano (hasta donde yo es la primera
traduccién disponible) también con la intencién de intentar dar difusi6n a una voz
feminista y negra sobre este asunto, en lugar de seguir reproduciendo ideas de hombres
blancos cargados de privilegios (a pesar de que yo mismo sea un hombre blanco cis que
vive en Europa).

Aunque hay aspectos puntuales del texto que no comparto como anarquista, como la
referencia constante de la autora a si misma y a otres activistas como “organizadores”,
asumiendo que es necesario ese rol dentro de organizaciones (lo que en mi opinién
conduce a un funcionamiento vertical de las mismas), el escrito me parece una

1 http://creolemaroon.blogspot.com.es/
2 http://www.makeshiftmag.com
interesante aportacién en lo que respecta al anilisis y la critica de la permisividad
mostrada hacia el privilegio masculino cishetero dentro de los movimientos sociales,
organizaciones y grupos de la izquierda o del ambito alternativo radical (si bien con esto
también mantengo diferencias, ya que personalmente no apoyo la idea de que el
anarquismo sea “un movimiento de izquierdas” ni tampoco asumo la izquierda como
identidad politica).

En el texto, la autora reflexiona acerca de como la violencia de género reproduce
patrones que desestabilizan los movimientos y destruyen los vinculos entre les activistas
igual que hacen los informantes policiales infiltrados. Sin que este paralelismo pretenda
reducirlo todo a una cuestién de miségino = informante, si es Util para explicar y
entender el efecto devastador que las actitudes machistas, transf6bicas, homéfobas etc.
tienen sobre los movimientos sociales y las luchas, sembrando desconfianza, miedo y
opresién donde deberia haber relaciones honestas basadas en el apoyo mutuo, la
confianza, el carifio y la solidaridad entre iguales que autogestionan su seguridad
cuidindose mutuamente y revisando sus
actitudes para evitar aquellas que hagan
sentir mal o agredides a sus compaiieres.

Espero que el texto os parezca tan interesante
como a mi.

jContra cualquier actitud opresora y
autoritaria dentro y fuera de nuestros
espacios de lucha!

Advertencia de contenido: Para
personas sensibles, advierto de que en
algunos puntos, el texto describe
situaciones de maltrato, abuso y/o
manipulaci6n hacia mujeres y personas
de género variante por parte de hombres.
POR QUE LOS MISOGINOS SON TAN BUENOS

INFORMANTES: como 1A VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA
FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS MOVIMIENTOS RADICALES.

En enero de 2009, activistas de Austin, Texas, supieron que uno de les suyes, un
activista blanco llamado Brandon Darby, era un infiltrado en grupos que protestaban

 

contra la Convencién Nacional Republicana (RNC) como un informante del FBI. Darby
admitié mas adelante haber llevado aparatos de grabacion en asambleas de planificacién
y durante la convencion. Testificé en nombre del gobierno en el juicio de febrero de
2009 contra dos activistas de Texas que fueron arrestados en la RNC con cargos de
hacer y poseer cécteles molotov, después de que Darby les animase a hacerlo. Cada uno
de estos dos hombres jévenes, David McKay y Bradley Crowder, enfrenté peticiones de
hasta quince ajios de prisién. Crowder acepté un acuerdo con el fiscal para cumplir tres
afios en una prisién federal; bajo presién de los fiscales federales, McKay también se
declaré culpable de estar en posesién de “cécteles molotov no registrados” y fue
sentenciado a cuatro afios de prisién. La informacion reunida por Darby podria haber
contribuido también al caso contra les 8 de la RNC, activistas de todo el pais acusades
de “conspiracién para causar disturbios y conspiracién para dafiar la propiedad en
fomento del terrorismo”. Les activistas de Austin fueron particularmente impactades por
la revelacién de que Darby habia servido como un informante porque él habia sido parte
de varios proyectos izquierdistas y fue un lider de la Common Ground Relief, una
organizacién con base en Nueva Orleans comprometida en cubrir las necesidades a
corto plazo de miembros de la comunidad desplazades por desastres naturales en la
region de la Costa del Golfo y dedicada a reconstruir la region y asegurar el derecho a
regresar de las personas evacuadas por el huracan Katrina.

Yo fui sorprendida por estas noticias, pero no me chocd. Como estudiante de la
Universidad de Texas sabia que el departamento de policia del campus colocaba
rutinariamente policias de paisano en las reuniones de grupos estudiantiles radicales, ya
sabéis, s6lo para mantenerles vigilades. Esto fue en otofio de 2001.

Vimos la creacién del Departamento de Seguridad Nacional, vimos como un presidente
vaquero libraba la guerra contra el “terrorismo” y, en medio de todo, tratabamos de
averiguar qué podiamos hacer para desafiar las transformaciones fascistas del Estado
que tenian lugar ante nuestros ojos. En ese momento, sin embargo, parecia una tonteria
que hubiese policias en nuestras reuniones, no éramos las Panteras Negras 0 los Boinas
Marrones, y ni siquiera éramos algunes de les activistas de accién directa mas rabiosos
de la lucha contra la globalizacion en el campus (aunque les admirébamos mucho a
todos); Sdlo éramos jévenes que no crefan que la guerra fuera la mejor respuesta a los
ataques del 11-S. Pero no era tonta; El FBI no descarta el trabajo politico. Cualquier
organizaci6n, ya sea grande o pequefia, puede provocar el escrutinio del Estado. Tal vez
tu organizacion representa una gran amenaza, 0 tal vez es pequefia ahora, pero un dia
crecera y serd demasiado grande para detenerla. El Estado suele optar por matar el
movimiento antes de que crezca.

Y los informantes y provocadores son los pistoleros contratados por el Estado. Las
agencias del gobierno cogen a gente que nadie notard. A menudo es imposible
demostrar que sean informantes porque parecen estar completamente dedicades a la
justicia social. Establecen relaciones intimas con activistas, convirtiéndose en sus
amigues y amantes, a menudo ocupando roles de liderazgo en organizaciones. Una
lectura superficial de la literatura sobre los movimientos y organizaciones sociales en
los afios ‘60 y ‘70 revela este hecho. En el liderazgo del AIM (Movimiento de Indios
Americanos) abundaron los informantes; se sospecha que los informantes fueron
también responsables en gran medida de la caida del Partido de los Panteras Negras
(PPN), y lo mismo se puede conjeturar sobre el movimiento anti-guerra de los ‘60 y
‘70. No es sorprendente que estos movimientos que fueron derribados por informantes y
provocadores fueron también espacios donde las mujeres y les activistas queer a
menudo experimentaron una intensa violencia de género, como demuestran las
autobiografias de activistas como Assata Shakur, Elaine Brown y Roxanne Dunbar-
Ortiz.

Tal vez no se trate de que los informantes sean dificiles de detectar sino mas bien de que
hemos ignorado colectivamente los signos que les delatan. Para salvar nuestros
movimientos, necesitamos llegar a un acuerdo con las conexiones entre la violencia de
génnero, el privilegio masculino, y las estrategias que los informantes (y la gente que
simplemente actian como ellos) usan para desestabilizar los movimientos radicales.
Una y otra vez, a los hombres heterosexuales en los movimientos radicales se les ha
permitido afirmar sus privilegios y subordinar a otres. A pesar de que todo lo que
decimos indica lo contrario, el hecho es que los movimientos y organizaciones sociales
radicales en los Estados Unidos se han negado a abordar seriamente la violencia de
género [1] como una amenaza para la supervivencia de nuestras luchas. Hemos tratado
la misoginia, la homofobia y el heterosexismo como males menores — cuestiones
secundarias — que eventualmente se resolveran por si mismos o se desvanecerdn en el
fondo una vez que los “problemas reales” — el racismo, la policia, la desigualdad de
clase, las guerras de agresion de los EE.UU. — sean resueltos. Escoger la ignorancia
tiene serias consecuencias. La misoginia y la homofobia son fundamentales para la
reproduccién de la violencia en las comunidades activistas radicales. Rasca a un
mis6gino y encontrarés un hom6fobo. Rasca un poquito mds y podrias encontrar los
ingredientes de un futuro informante (0 de alguien que simplemente desestabiliza
movimientos como hacen los informantes).

Los ingredientes de un informante: Brandon Darby y la
Common Ground

En Democracy Now!, Malik Rahim, ex Pantera Negra y cofundador de Common
Ground en Nueva Orleans, hablé de lo devastado que estaba por la revelacién de que
Darby era un informante del FBI. Varias veces afirmé que su corazon se habia roto.
Especialmente lamenté a todas las "jévenes damas" que dejaron Common Ground como
resultado del estilo dominador y agresivo de organizacién de Darby. ¢Y cuando esas
"j6venes damas" se quejaron? Bien, sus preocupaciones cayeron probablemente en
oidos comprensivos pero que al final no respondieron — todo podia haber sido cierto, y
después del hecho todes admiten cudn disruptivo era Darby, rapido para sugerir planes
de accién directa violentos y mal concebidos que ponian en peligro a todes les que
trabajaban con él. Incluso hubo denuncias contra Darby por agredir sexualmente a las
organizadoras en Common Ground y en general por ser despectivo con las mujeres que
trabajan en la organizacién [2]. Darby cre6 conflicto en todas las organizaciones con las
que trabajé, pero la gente dudo en rendirle cuentas por su historia y reputacién como
organizador y su "dedicacién" al “trabajo”. La gente continué defendiéndole hasta que
se revel6 como informante del FBI. Incluso Rahim, por toda su culpa y angustia, opté
por dejar a Darby a cargo de Common Ground, aunque cada vez que habia un conflicto
en la organizacién parecia involucrar a Darby.

Tal vez si los organizadores hiciesen de la responsabilidad colectiva alrededor de la
violencia de género una parte central de nuestras practicas, podriamos neutralizar a la
gente que esté trabajando en nombre del Estado para socavar nuestras luchas. No estoy
hablando de cazas de brujas; estoy hablando de organizarnos de tal manera que
cortemos a un potencial Brandon Darby en el brote antes de que pueda hacer dajio a
mas gente. Los informantes son dificiles de detectar, pero yo supongo que donde esta el
humo, esté el fuego, y alguien que crea el caos allé donde vaya es 0 un informante o un
irresponsable bomba de relojeria que puede ser no intencionadamente tan efectivo como
un informante al socavar la organizacion por la justicia social. En ultima instancia,
ambos hacen el trabajo del Estado y necesitan ser responsabilizados.

Una breve reflexion historica sobre la violencia de género
en los movimientos radicales

Reflexionar sobre los movimientos sociales y las organizaciones radicales de los ‘60 y
de los ‘70 proporciona un importante contexto histérico para esta discusién. Las
memorias de las mujeres que estuvieron activamente envueltas en estas luchas revelan
la predominancia de la tolerancia (y en algunos casos de la defensa) de la violencia de
género. Angela Davis, Assata Shakur y Elaine Brown, cada una en momentos diferentes
de sus experiencias organizandose con el Partido de los Panteras Negras, citaron el
sexismo y la explotacién de las mujeres (y de su trabajo organizativo) en el PPN como
una de sus razones principales para dejar el grupo (en los casos de Brown y Shakur) 0
para negarse a unirse formalmente algiin dia (en el caso de Davis). Aunque a menudo se
esperaba que las mujeres hicieran sacrificios personales significativos para apoyar al
movimiento, cuando las mujeres se encontraban a si mismas como victimas de sus
compaiieros varones entonces no habia apoyo para ellas ni canales para buscar una
reparacion del daiio. Tanto si eran organizadores del PPN ignorando el hecho de que
Elridge Cleaver le pegaba a su mujer, la célebre activista Kathleen Cleaver, hombres
coaccionando a mujeres para tener sexo, o simplemente hombres tratando a las mujeres
organizadores como juguetes sexuales subordinados, el PPN y otras organizaciones
similares tendieron a no tomarse en serio los corrosivos efectos de la violencia de
género en la lucha por la liberacién. En muchos sentidos, la autobiografia de Elaine
Brown, “A Taste of Power: A black woman’s story” (Un Sabor de Poder: La historia de
una mujer negra), ha ido mas lejos al desnudar las feas realidades de la misoginia en el
movimiento y las formas variadas en las que hombres y mujeres reprodujeron y
reforzaron el privilegio masculino y la violencia de género en esas organizaciones. Su
experiencia como la tinica mujer que lideré el PPN no la eximié de la brutal misoginia
de la organizacién. Recuerda haber sido asaltada por varios compaiieros masculinos
(incluyendo a Huey Newton) asi como ser golpeada y aterrorizada por Elridge Cleaver,
que amenaz6 con “enterrarla en Algeria” durante una delegacién a China. Su biografia
demuestra mas explicitamente que la de Davis o la de Shakur como el posicionamiento
masculino del PPN ( por extensién, de muchas organizaciones radicales del momento)
creé una cultura de la violencia y la misoginia que finalmente demostr6 ser la ruina de
Ja organizaci6n.

Estas narrativas desmitifican el legado de la violencia de género de las mismas
organizaciones que muches de nosotres admiramos. Demuestran como la misoginia fue
normalizada en estos espacios, descartada como “personal” 0 como no tan importante
como las luchas mas serias contra el racismo o Ia desigualdad de clase. La violencia de
género ha estado profundamente arraigada histéricamente en las practicas politicas de la
izquierda y constituy6 una de sus mayores amenazas (aunque mayormente desconocida)
a la supervivencia de estas organizaciones. Sin embargo, si prestamos atencién al
trabajo de Davis, Shakur, Brown, y otres, podemos evitar los fallos del pasado y crear
diferentes tipos de comunidad politica.

Las politicas raciales de la violencia de género

La raza complica mis atin las formas en las que la violencia de género se despliega en
nuestras comunidades. En “Looking for Common Ground: Relief Work in Post-Katrina
New Orleans as an American Parable of Race and Gender Violence” (Buscando un
Terreno Comtin*: El trabajo de socorro en la Nueva Orleans post-Katrina como una
parabola americana de la raza y la violencia de género), Rachel Luft explora el

3 El titulo del libro es un juego de palabras entre la frase “Looking for Common Ground” , que se puede
waducir como “Buscando un Terreno Comin”, y el nombre de la organizacién Common Ground, una de
las organizaciones activistas donde el miségino e informante policial Brandon Darby actué.

 

 

 

8
perturbador patrén de asalto sexual por parte de voluntarios blancos contra voluntarias
blancas que hacian trabajos de reconstruccién en el Upper Ninth Ward en 2006. Ella
sefiala como la Common Ground fallé en abordar los asaltos sexuales de los hombres
blancos hacia sus co-organizadoras y en vez de eso echo la culpa a la comunidad negra
circundante, alertando a mujeres blancas activistas de que necesitaban tener cuidado
porque Nueva Orleans era un lugar peligroso. Por ultimo, demostré que es mas facil
criminalizar a los hombres negros del barrio que reconocer que les organizadores que
eran mujeres blancas o personas transgénero tenian mas probabilidades de ser asaltadas
por los hombres blancos con los que trabajaban. En un caso, un hombre blanco
voluntario fue entregado a la policia sdlo después de que asaltase sexualmente a al
menos tres mujeres en el plazo de una semana. El privilegio que los hombres blancos
disfrutaron en la Common Ground, una organizaci6n aparentemente comprometida con
ja justicia racial, significaba que ellos podian ser violentos hacia las mujeres y les
activistas queer, incurrir en comportamientos destructivos que socavaron el trabajo de la
organizaci6n, y saber que el movimiento no les haria responsables del mismo modo que
si lo hiciesen los hombres negros en la comunidad donde ellos trabajaban.

Por supuesto, el privilegio masculino no es uniforme, los hombres blancos y los
hombres de color son participantes y beneficiarios desiguales del Patriarcado, a pesar de
que ambos pueden reproducir y reproducen la violencia de género. Esta disparidad en la
distribucién de los beneficios del Patriarcado no se pierde en les organizadores mujeres
© queer cuando intentamos confrontar a hombres de color que promulgan la violencia
de género en nuestras comunidades. A menudo nos preocupamos por la posibilidad de
reproducir tipos particulares de violencia racista que apunten desproporcionadamente a
hombres de color. Somos comprensiblemente reacies a llamar a la policia, a involucrar
al Estado de alguna manera, 0 a colocar a los hombres de color a merced de un sistema
de (in)justicia penal histéricamente racista; Sin embargo, nuestras comunidades
(politicas y de otra indole) a menudo no se apresuran a exigir justicia en nuestro
nombre. No nos sentimos cémodes hablando con terapeutas que sdlo reafirman los
estereotipos acerca de lo jodidas y excepcionalmente violentas que son nuestras
comunidades de origen. La izquierda a menudo ofrecer aun menos apoyo. Nuestra
victimizacién es desafortunada, problematica, pero en wltima instancia menos
importante que “el trabajo” de los hombres de todas las razas que reproducen la
violencia de género en nuestras comunidades.

Enfrentando la misoginia en la izquierda: Una reflexion
personal

En el primer grupo comunitario en el que yo estuve involucrada activamente, encontré
un nivel de misoginia que nunca me habria imaginado que existiese en lo que se
suponia que era una organizacién de gente de color radical. Estuve involucrada
sexualmente/romanticamente con un activista chicano mayor que yo en el grupo, yo
tenia 19 afios, una joven activista negra sin experiencia; él tenia 30. Me pidié mantener
nuestra relacién en secreto, y yo acepté a regafiadientes. Mas adelante, después de que
él terminase con la relacién y yo estuviese tambaledndome por la depresién, descubri
que él habia estado acostandose con al menos otras dos mujeres mientras estébamos
juntes. Una de ellas era una amiga mia, otra mujer joven con la que nos organizdbamos.
Ignorando la naturaleza de nuestra
relacién, que él no le habia revelado a

_ . MIRA GUAPA, LO QUE OPINES
ella, se acost6 con él hasta que TU ME DA LO MISMO, SI TE
desaparecié, negandose a contestar a sus DIGO QUE soy FEMINISTA Es

llamadas 0 a explicar el abrupto fin de su QUE LO SOY Y PUNTO
relacién. Ella y yo, tras compartir

nuestras experiencias, empezamos a
intercambiar historias con otras mujeres
que conocian a este hombre y se habian
organizado con él.

Ojimos de las mujeres que habian dejado
un grupo de estudiantes chicanos y nunca
regresaron después de que sus mentiras y
secretos explotaran mientras el grupo
estaba participando en una _ accion
zapatista en la Ciudad de México. El
organizador queer, radical, blanco que
dej6 Austin para alejarse de su abuso.

 

10
Otra mujer blanca, una trabajadora social que pensaba que podria casarse con él slo
para venir a su apartamento una noche y encontrarme alli. Y luego estaban les que
vinieron detrés de mi. Siempre me preguntaba si sabrian quién era realmente. Las
mujeres con las que salia eran mujeres increibles, hermosas, geniales, radicales, que
usaba como escudos para meterse en lugares que sabia que nunca estarian abiertos a
semejante miségino. Quiero decir, si esa mujer guapa que trabajaba en Chiapas, hablaba
espafiol, y trabajaba con inmigrantes indocumentades estaba saliendo con él, debia de
ser de confianza, ¢verdad? Incorrecto.

Pero su misoginia no acababa ahf; también estaba reflejada en su estilo de organizacién.
En las reuniones él siempre era el que hablaba mas alto y durante mas tiempo, usando
jerga académica que hacia cualquier debate mas terriblemente complejo de lo necesario.
El discurso académico intimidaba a la gente menos formada que él porque él parecia
saber mas sobre politica radical que cualquier otra persona. Hablaria con menosprecio*
a otres miembros del grupo, especialmente aquelles que él percibia como menos
inteligentes que él, que era baésicamente todo el mundo. Luego, cambiaria de marcha, se
disculparia por dominar el espacio, y reconoceria su necesidad de revisar su privilegio
masculino. Irénicamente, cuando la gente trataba de llamarle la atenci6n por esa mierda,
él fingia ignorancia, ga qué podrian referirse diciendo que su comportamiento era
machista y sexista? Se quejaba de ser infantilizado, negdndose a ver cémo él
infantilizaba a la gente todo el tiempo. El hecho de que fuera un hombre de color que
pudiera hablar muy bien sobre el racismo y las luchas por la justicia racial enmascaré
sus comportamientos abusivos tanto en las organizaciones radicales como en sus
relaciones personales. Como una de sus ex-parejas compartiéd conmigo, “su analisis
racial radical permitié a la gente (mayormente a hombres pero ocasionalmente a
mujeres también) perdonarle por ser dominante y abusivo en sus relaciones. Womyn
tuvo que revisar su critica de su comportamiento en la puerta, para no perder a un
hombre de color en el movimiento”. Una de las razones por las que es tan dificil
responsabilizar a los hombres de color por reproducir la violencia de género es que las

 

4 En realidad, la locucién en el texto original es “talk down to”, que no tiene traduccién literal en
castellano pero que en inglés significa hablar a alguien de una forma excesivamente simple,
infantilizdndole, traténdole con condescendencia y presuponiendo que esa persona no puede entender las
cosas tan bien como quien habla. Por eso, he decidido traducirlo como “hablar con menosprecio”, que si
bien no es exactamente lo mismo, creo que se ajusta bastante al significado de la expresién or

 

11
mujeres de color y les activistas blanques contintian invirtiendo en la idea de que los
hombres de color lo tienen mas dificil que nadie. gCémo puedes hacer responsable a
alguien cuando crees que es el objetivo ntimero uno del Estado?

Desafortunadamente, 61 no fue el tinico hombre asi que yo me encontré en espacios
radicales, sdlo uno de los mas inteligentes. Revisando e-mails viejos, estoy impactada
por el ntiimero de e-mails de hombres con los que yo me organicé que eran abusivos en
tono y contenido, la facilidad con la que pueden hablar con menosprecio a otres por
pequeiios fallos. Estoy mas sorprendida de mis respuestas mansas, diplomaticas — como
superviviente de abuso — con las que intenté aplacar a compaiieros que no vefan nada de
malo en gritarle a sus parejas, amigues y a otres organizadores. Hubo hombres como
este en varias organizaciones en las que trabajé. El hombre que llamo perra a su novia
frente a un grupo de jévenes de color durante un encuentro de verano que estabamos
alojando. El hombre que acos6 sexualmente a una pareja chicana queer durante un viaje
a México, intentando presionarles a hacer un trio. Los chicos que dijeron que
completarian una tarea, no lo hicieron, se apartaron de las demandas de responsabilidad
de sus compaiieras, dejaron que esas mujeres asumiesen la tarea, y cuando estaba
terminada se llevaron todo el crédito por el trabajo duro de otras personas. El estudiante
de posgrado que golpe6 a su compaiiera, y todo el mundo sabia que lo habia hecho, pero
cada vez que alguien preguntaba, la gente sdlo se veia avergonzada y murmuraba, "es
complicado...". Los hombres que constantemente degradaron a compafieres queer,
incluso gente con la que se estaban organizando. Especialmente el hombre que pens6

 

 

que seria un acto revolucionario "matar a todos estos maricones, a estos negratas en el
armario®, ;que estén jodiendo a nuestres nifies, jodiendo nuestras casas, jodiendo
nuestro mundo y jodiendo nuestras vidas!". El tio que te gritaria con menosprecio en

5 Nuevamente, la traduccién no se corresponde exactamente con la locucién original, En el texto original
en inglés, dice "these niggas on the down low”. Aun siendo consciente de que no tiene las mismas
connotaciones la palabra “nigga” (traducible por “negrata”) si la usa una persona negra que si la usa una
persona blanca, he decidido tratar de ser lo més fiel posible al texto original. Asimismo, la expresién “on
the down low” no existe en castellano, pero en el inglés coloquial estadounidense hace referencia a una
forma despectiva de referirse a hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres en
secreto, escondiéndose, porque se avergiienzan o porque temen sufrir algin tipo de desprecio o
represalia por parte de otras personas si hiciesen publica su sexualidad no hetero. Por eso, aun siendo
consciente de que no significa lo mismo, he decidido usar la expresin “en el armario” ya que no he
encontrado otra que pudiese encajar. Pido disculpas de antemano por una traduccién tal vez. inapropiada.
Esta nota al pié, en cualquier caso, pretende aclarar este hecho.

12
una asamblea 0 el que te dirfa que tt no puedes ser una feminista porque eres demasiado
guapa. O el hombre que pensaba que la homosexualidad era una enfermedad desde
Europa.

Si... ese hombre.

Muchos de esos chicos probablemente no eran informantes. Lo cual es una pena, porque
significa que no les estaban pagando ni un centavo por todo el trabajo destructivo que
hacian. Podriamos pensar en estos miséginos como agentes inadvertidos del Estado. Al
margen de si eran realmente informantes 0 no, el trabajo que hacen apoya la campafia
de terror en marcha del Estado contra los movimientos sociales y las personas que los
crean. Cuando les organizadores queer son humillades y sus luchas_politicas
marginadas, eso es parte de un proyecto en marcha del Estado de violencia contra les
radicales. Cuando a las mujeres se les transmiten ETS a propésito, son fisicamente
maltratadas, minusvaloradas en asambleas, empujadas a un lado, y obligadas a salir de
espacios de organizacién radical mientras nuestros aliados defienden a misdginos
conocidos, les organizadores colisionan con los esfuerzos del Estado por destruirnos.

El Estado ya ha entendido un hecho que la izquierda ha luchado para aceptar: los
mis6ginos se convierten en grandes informantes. Al margen de si han sido reclutados 0
no alguna vez por el Estado para interrumpir un movimiento o desestabilizar una
organizacién, antes probablemente se hayan vuelto ya bien versados en practicas de
comportamiento disruptivo. Casi no requieren entrenamiento y pueden empezar el
trabajo inmediatamente. Qué es mas paralizante para nuestro trabajo que cuando
mujeres y/o compafieres queers dejan nuestros movimientos porque repetidamente han
sido engafiades, humillades, maltratades fisicamente, verbalmente, emocionalmente,
sexualmente, 0 cuando tienes que posponer conversaciones sobre el trabajo para que
puedas dedicarte a asambleas del grupo para abordar la agresién mas reciente de un
miembro, 0 cuando esa persona difunde desinformacién, creando confusién y friccién
entre grupos radicales? Nada ralentiza tanto la construccién de un movimiento como un
mis6gino.

Lo que el FBI obtiene es que cuando hay personas en espacios activistas que estan
comprometidas a tomar el poder y que entienden el poder como dominacién, nuestros

13
movimientos nunca realizaran su potencial para rehacer este mundo. Si nuestras
energias son absorbidas recuperandonos de los ios en los que nos meten los
informantes (y las personas que simplemente acttian como ellos), nunca podremos
centrarnos en el trabajo real de liberarnos y construir el tipo de comunidades en las que
queremos convivir, que afirman la vida y estan centradas en la gente.

Para parafrasear a bell hooks®, donde hay una voluntad de dominar no puede haber
justicia, porque inevitablemente continuaremos reproduciendo los mismos tipos de
injusticia contra los que afirmamos estar luchando. Es hora de que nuestros
movimientos experimenten un cambio radical desde dentro hacia afuera.

Mirando hacia adelante: Creando una justicia de género en
nuestros movimientos.

Los movimientos radicales no pueden permitirse la destrucci6n que crea la violencia de
género. Si subestimamos las implicaciones politicas de los comportamientos
patriarcales en nuestras comunidades, el trabajo no sobrevivira.

Ultimamente he estado recurriendo al trabajo de queers/feministas d color para pensar
en cémo desafiar estos comportamientos en nuestros movimientos. He estado leyendo
las autobiografias de mujeres que vivieron el caos de los movimientos sociales
debilitados por el machismo. Estoy revisitando el trabajo de bell hooks, Roxanne
Dunbar-Ortiz, Toni Cade Bambara, Alice Walker, Audre Lorde, Gioconda Belli,
Margaret Randall, Elaine Brown, Pearl Cleage, Ntozake Shange y Gloria Anzaldia para
ver cémo otras mujeres trataron con la violencia de género en estos espacios y para
problematizar respuestas claras o faciles sobre como la violencia es reproducida en
nuestras comunidades. El trabajo mas nuevo por parte de feministas radicales de color
ha sido también increiblemente util, especialmente el fanzine “La revolucién empieza
en casa: Confrontando el abuso de la pareja en comunidades activistas”, editado por
Ching-in Chen, Dulani y Leah Lakshmi Piepzna-Samarasinha.

6 Escrito en minisculas, bell hooks (literalmente taducible por “ganchos de la campana”) es el
sobrenombre con el que se conoce a Gloria Jean Watkins, mujer de color y activista y escritora feminista
prolifica que ha publicado numerosos libros y articulos y ha participado en documentales, seminarios y
conferencias, siendo su principal campo de trabajo e investigacién la critica de los sistemas de
dominacién y opresién, centrandose sobre todo en la interseccién entre la opresién de género y la
opresién racial 0 de clase.

 

14
Pero hay muchos recursos para confrontar este dilema mis alla de los libros. El simple
acto de hablar y compartir nuestras verdades es una de las herramientas mas poderosas
que tenemos. Yo he estado hablando con mis mayores, mujeres de color en lucha mas
viejas que han experimentado las cosas contra las que yo estoy luchando, e
intercambiando historias de supervivencia con otras mujeres. En verano de 2008
empecé a hacer talleres sobre acabar con la misoginia y construyendo formas colectivas
de responsabilidad con Cristina Tzintzin, una organizadora de trabajo con base en
Austin y autora del ensayo “Killing Misogyny: A Personal Story of Love, Violence, and
Strategies for Survival” (Matando a la misoginia: Una historia personal de amor,
violencia y estrategias para la supervivencia). También hemos empezado la practica aun
mas liberadora de nombrar nuestras experiencias ptiblicamente y llamar a nuestras
comunidades a abordar lo que nosotres y otres tantes hemos experimentado.

Desmantelar la misoginia no puede ser un trabajo que sélo hagan las mujeres. Todes
debemos hacer el trabajo porque la supervivencia de nuestros movimientos depende de
ello. Hasta que hagamos central en nuestra practica politica la ética feminista y queer
radical que desafia directamente las formas heteropatriarcales de organizacion, los
movimientos radicales continuardn siendo devastados por las payasadas de Brandon
Darby (y de gente que no son informantes pero que actéan como si lo fueran). Una ética
de responsabilidad radical, queer, feminista, nos desafiaria a reconocer cémo la
violencia de género es reproducida en nuestras comunidades, relaciones y practicas
organizativas. Aunque hay muchas maneras de hacer esto, yo quiero sugerir que hay tres
pasos clave que podemos dar para empezar:

Primero, debemos apoyar a las mujeres y a las personas queer en nuestros movimientos
que han experimentado violencia interpersonal e implicarnos en un proceso colectivo de
sanacion.

Segundo, debemos iniciar un didlogo colectivo sobre cOmo queremos que nuestras
comunidades se vean y como hacerlas seguras para todos.

Tercero, debemos desarrollar un modelo para la responsabilidad colectiva que
realmente trate lo personal como politico y nos ayude a empezar a practicar la justicia
en nuestras comunidades. Cuando permitimos que organizadoras mujeres o queer

15
tengan que dejar espacios activistas y protegemos a las personas cuya violencia provocé
su salida, estamos diciendo que valoramos mis a estos agentes estatales de facto que
interrumpen el trabajo mas de lo que valoramos a las personas cuyo trabajo construye y
sostiene los movimientos.

A pesar de lo furiosa que me pone la violencia de género en la izquierda, tengo
esperanzas. Creo que tenemos la capacidad de cambiar y crear mas justicia en nuestros
movimientos. No tenemos que empezar cazas de brujas para revelar a misdginos e
informantes. Se delatan a si mismos cada vez que se niegan a disculparse, a asumir la
responsabilidad por sus acciones, cada vez que empiezan conflictos y se niegan a
trabajarselos a través del consenso, cada vez que maltratan a sus compafieres. No
tenemos que buscarlos, pero cuando nos presentan sus comportamientos destructivos
tenemos que hacerles responsables. Nuestras estrategias no tienen que ser punitivas; la
gente tiene derecho a equivocarse. Pero deberiamos esperar que la gente asuma sus
acciones y no permita que se conviertan en un patron.

Tenemos derecho a estar furioses cuando las comunidades que construimos y que se
supone que son el modelo para un mundo mejor y mas justo albergan los mismos tipos
de violencia racista, mis6gina, anti-queer que impregnan la sociedad. Como
organizadores radicales debemos responsabilizarnos mutuamente y no permitir que los
mis6ginos afirmen tanto poder en esos espacios. No permitirles ser los rostros, las voces
y los lideres de estos movimientos. No permitirles violar a una compaiiera y luego estar
en las jodidas noticias de las cinco de la tarde. En el caso de Brandon Darby, incluso si
nadie hubiese sospechado que era un informante, su comportamiento dominante y de
macho deberia haber sido todo lo necesario para poner su liderazgo en cuestién. Al no
permitir a la misoginia arraigar en nuestras comunidades y movimientos no sdlo nos
protegemos a nosotres mismes de los esfuerzos del Estado por destruir nuestro trabajo
sino que también creamos movimientos mas fuertes que no pueden ser destruidos desde
dentro.

16


2POR QUE LOS MISOGINOS SON
TAN BUENOS INFORMANTES?

COMO LA VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA
FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS
MOVIMIENTOS RADICALES

COURTNEY DESIREE MORRIS
INTRODUCCION

“Quisiera decir algo, pero quizds sea inttil. Nos han vuelto a engafiar, una vez
mds de manera sutil, como lo suelen hacer. Hemos sido generosas, acogedoras,
maternales. Hemos hablado, discutido, cantado, exhibido hasta los mds
ingenuos de nuestros gritos, sin comedimiento, sin pudor femenino, con la
absurda esperanza de hacer comprender a quien no puede comprender, ni quiere
comprender, cudnta libertad, cudnta autenticidad, cuanto amor, cudnta vida se
nos ha quitado. Todo ha sido initil, hermanas. Los ojos de ese hombre que
circula entre nosotras, con su cara falsamente respetuosa y que dice que quiere
informarse, conocernos mejor, porque s6lo conociéndonos mejor podrd cambiar
su relaci6n con nosotras, de todas sus falsas e hipécritas justificaciones, ésta es
la mds sucia. Como os iba diciendo, los ojos de este hombre son los ojos del
sempiterno macho que lo deforma todo porque todo lo ve en el espejo del
ridiculo y la burla. El sinvergiienza es siempre el mismo...”

- W.LT.C.H. (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell).

EI presente texto, titulado originalmente “Why Misogynists Make Great Informants:
How Gender Violence on the Left Enables State Violence in Radical Movements?”
fue escrito por Courtney Desiree Morris‘, activista feminista negra que vive en los
EE.UU., y publicado en el nimero de Primavera/Verano de 2010 de la revista
feminista Make/Shift’. Yo lo he traducido a castellano (hasta donde yo es la primera
traduccién disponible) también con la intencién de intentar dar difusi6n a una voz
feminista y negra sobre este asunto, en lugar de seguir reproduciendo ideas de hombres
blancos cargados de privilegios (a pesar de que yo mismo sea un hombre blanco cis que
vive en Europa).

Aunque hay aspectos puntuales del texto que no comparto como anarquista, como la
referencia constante de la autora a si misma y a otres activistas como “organizadores”,
asumiendo que es necesario ese rol dentro de organizaciones (lo que en mi opinién
conduce a un funcionamiento vertical de las mismas), el escrito me parece una

1 http://creolemaroon.blogspot.com.es/
2 http://www.makeshiftmag.com
interesante aportacién en lo que respecta al anilisis y la critica de la permisividad
mostrada hacia el privilegio masculino cishetero dentro de los movimientos sociales,
organizaciones y grupos de la izquierda o del ambito alternativo radical (si bien con esto
también mantengo diferencias, ya que personalmente no apoyo la idea de que el
anarquismo sea “un movimiento de izquierdas” ni tampoco asumo la izquierda como
identidad politica).

En el texto, la autora reflexiona acerca de como la violencia de género reproduce
patrones que desestabilizan los movimientos y destruyen los vinculos entre les activistas
igual que hacen los informantes policiales infiltrados. Sin que este paralelismo pretenda
reducirlo todo a una cuestién de miségino = informante, si es Util para explicar y
entender el efecto devastador que las actitudes machistas, transf6bicas, homéfobas etc.
tienen sobre los movimientos sociales y las luchas, sembrando desconfianza, miedo y
opresién donde deberia haber relaciones honestas basadas en el apoyo mutuo, la
confianza, el carifio y la solidaridad entre iguales que autogestionan su seguridad
cuidindose mutuamente y revisando sus
actitudes para evitar aquellas que hagan
sentir mal o agredides a sus compaiieres.

Espero que el texto os parezca tan interesante
como a mi.

jContra cualquier actitud opresora y
autoritaria dentro y fuera de nuestros
espacios de lucha!

Advertencia de contenido: Para
personas sensibles, advierto de que en
algunos puntos, el texto describe
situaciones de maltrato, abuso y/o
manipulaci6n hacia mujeres y personas
de género variante por parte de hombres.


POR QUE LOS MISOGINOS SON TAN BUENOS

INFORMANTES: como 1A VIOLENCIA DE GENERO EN LA IZQUIERDA
FACILITA LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LOS MOVIMIENTOS RADICALES.

En enero de 2009, activistas de Austin, Texas, supieron que uno de les suyes, un
activista blanco llamado Brandon Darby, era un infiltrado en grupos que protestaban



contra la Convencién Nacional Republicana (RNC) como un informante del FBI. Darby
admitié mas adelante haber llevado aparatos de grabacion en asambleas de planificacién
y durante la convencion. Testificé en nombre del gobierno en el juicio de febrero de
2009 contra dos activistas de Texas que fueron arrestados en la RNC con cargos de
hacer y poseer cécteles molotov, después de que Darby les animase a hacerlo. Cada uno
de estos dos hombres jévenes, David McKay y Bradley Crowder, enfrenté peticiones de
hasta quince ajios de prisién. Crowder acepté un acuerdo con el fiscal para cumplir tres
afios en una prisién federal; bajo presién de los fiscales federales, McKay también se
declaré culpable de estar en posesién de “cécteles molotov no registrados” y fue
sentenciado a cuatro afios de prisién. La informacion reunida por Darby podria haber
contribuido también al caso contra les 8 de la RNC, activistas de todo el pais acusades
de “conspiracién para causar disturbios y conspiracién para dafiar la propiedad en
fomento del terrorismo”. Les activistas de Austin fueron particularmente impactades por
la revelacién de que Darby habia servido como un informante porque él habia sido parte
de varios proyectos izquierdistas y fue un lider de la Common Ground Relief, una
organizacién con base en Nueva Orleans comprometida en cubrir las necesidades a
corto plazo de miembros de la comunidad desplazades por desastres naturales en la
region de la Costa del Golfo y dedicada a reconstruir la region y asegurar el derecho a
regresar de las personas evacuadas por el huracan Katrina.

Yo fui sorprendida por estas noticias, pero no me chocd. Como estudiante de la
Universidad de Texas sabia que el departamento de policia del campus colocaba
rutinariamente policias de paisano en las reuniones de grupos estudiantiles radicales, ya
sabéis, s6lo para mantenerles vigilades. Esto fue en otofio de 2001.

Vimos la creacién del Departamento de Seguridad Nacional, vimos como un presidente
vaquero libraba la guerra contra el “terrorismo” y, en medio de todo, tratabamos de
averiguar qué podiamos hacer para desafiar las transformaciones fascistas del Estado
que tenian lugar ante nuestros ojos. En ese momento, sin embargo, parecia una tonteria
que hubiese policias en nuestras reuniones, no éramos las Panteras Negras 0 los Boinas
Marrones, y ni siquiera éramos algunes de les activistas de accién directa mas rabiosos
de la lucha contra la globalizacion en el campus (aunque les admirébamos mucho a
todos); Sdlo éramos jévenes que no crefan que la guerra fuera la mejor respuesta a los
ataques del 11-S. Pero no era tonta; El FBI no descarta el trabajo politico. Cualquier
organizaci6n, ya sea grande o pequefia, puede provocar el escrutinio del Estado. Tal vez
tu organizacion representa una gran amenaza, 0 tal vez es pequefia ahora, pero un dia
crecera y serd demasiado grande para detenerla. El Estado suele optar por matar el
movimiento antes de que crezca.

Y los informantes y provocadores son los pistoleros contratados por el Estado. Las
agencias del gobierno cogen a gente que nadie notard. A menudo es imposible
demostrar que sean informantes porque parecen estar completamente dedicades a la
justicia social. Establecen relaciones intimas con activistas, convirtiéndose en sus
amigues y amantes, a menudo ocupando roles de liderazgo en organizaciones. Una
lectura superficial de la literatura sobre los movimientos y organizaciones sociales en
los afios ‘60 y ‘70 revela este hecho. En el liderazgo del AIM (Movimiento de Indios
Americanos) abundaron los informantes; se sospecha que los informantes fueron
también responsables en gran medida de la caida del Partido de los Panteras Negras
(PPN), y lo mismo se puede conjeturar sobre el movimiento anti-guerra de los ‘60 y
‘70. No es sorprendente que estos movimientos que fueron derribados por informantes y
provocadores fueron también espacios donde las mujeres y les activistas queer a
menudo experimentaron una intensa violencia de género, como demuestran las
autobiografias de activistas como Assata Shakur, Elaine Brown y Roxanne Dunbar-
Ortiz.

Tal vez no se trate de que los informantes sean dificiles de detectar sino mas bien de que
hemos ignorado colectivamente los signos que les delatan. Para salvar nuestros
movimientos, necesitamos llegar a un acuerdo con las conexiones entre la violencia de
génnero, el privilegio masculino, y las estrategias que los informantes (y la gente que
simplemente actian como ellos) usan para desestabilizar los movimientos radicales.
Una y otra vez, a los hombres heterosexuales en los movimientos radicales se les ha
permitido afirmar sus privilegios y subordinar a otres. A pesar de que todo lo que
decimos indica lo contrario, el hecho es que los movimientos y organizaciones sociales
radicales en los Estados Unidos se han negado a abordar seriamente la violencia de
género [1] como una amenaza para la supervivencia de nuestras luchas. Hemos tratado
la misoginia, la homofobia y el heterosexismo como males menores — cuestiones
secundarias — que eventualmente se resolveran por si mismos o se desvanecerdn en el
fondo una vez que los “problemas reales” — el racismo, la policia, la desigualdad de
clase, las guerras de agresion de los EE.UU. — sean resueltos. Escoger la ignorancia
tiene serias consecuencias. La misoginia y la homofobia son fundamentales para la
reproduccién de la violencia en las comunidades activistas radicales. Rasca a un
mis6gino y encontrarés un hom6fobo. Rasca un poquito mds y podrias encontrar los
ingredientes de un futuro informante (0 de alguien que simplemente desestabiliza
movimientos como hacen los informantes).

Los ingredientes de un informante: Brandon Darby y la
Common Ground

En Democracy Now!, Malik Rahim, ex Pantera Negra y cofundador de Common
Ground en Nueva Orleans, hablé de lo devastado que estaba por la revelacién de que
Darby era un informante del FBI. Varias veces afirmé que su corazon se habia roto.
Especialmente lamenté a todas las "jévenes damas" que dejaron Common Ground como
resultado del estilo dominador y agresivo de organizacién de Darby. ¢Y cuando esas
"j6venes damas" se quejaron? Bien, sus preocupaciones cayeron probablemente en
oidos comprensivos pero que al final no respondieron — todo podia haber sido cierto, y
después del hecho todes admiten cudn disruptivo era Darby, rapido para sugerir planes
de accién directa violentos y mal concebidos que ponian en peligro a todes les que
trabajaban con él. Incluso hubo denuncias contra Darby por agredir sexualmente a las
organizadoras en Common Ground y en general por ser despectivo con las mujeres que
trabajan en la organizacién [2]. Darby cre6 conflicto en todas las organizaciones con las
que trabajé, pero la gente dudo en rendirle cuentas por su historia y reputacién como
organizador y su "dedicacién" al “trabajo”. La gente continué defendiéndole hasta que
se revel6 como informante del FBI. Incluso Rahim, por toda su culpa y angustia, opté
por dejar a Darby a cargo de Common Ground, aunque cada vez que habia un conflicto
en la organizacién parecia involucrar a Darby.

Tal vez si los organizadores hiciesen de la responsabilidad colectiva alrededor de la
violencia de género una parte central de nuestras practicas, podriamos neutralizar a la
gente que esté trabajando en nombre del Estado para socavar nuestras luchas. No estoy
hablando de cazas de brujas; estoy hablando de organizarnos de tal manera que
cortemos a un potencial Brandon Darby en el brote antes de que pueda hacer dajio a
mas gente. Los informantes son dificiles de detectar, pero yo supongo que donde esta el
humo, esté el fuego, y alguien que crea el caos allé donde vaya es 0 un informante o un
irresponsable bomba de relojeria que puede ser no intencionadamente tan efectivo como
un informante al socavar la organizacion por la justicia social. En ultima instancia,
ambos hacen el trabajo del Estado y necesitan ser responsabilizados.

Una breve reflexion historica sobre la violencia de género
en los movimientos radicales

Reflexionar sobre los movimientos sociales y las organizaciones radicales de los ‘60 y
de los ‘70 proporciona un importante contexto histérico para esta discusién. Las
memorias de las mujeres que estuvieron activamente envueltas en estas luchas revelan
la predominancia de la tolerancia (y en algunos casos de la defensa) de la violencia de
género. Angela Davis, Assata Shakur y Elaine Brown, cada una en momentos diferentes
de sus experiencias organizandose con el Partido de los Panteras Negras, citaron el
sexismo y la explotacién de las mujeres (y de su trabajo organizativo) en el PPN como
una de sus razones principales para dejar el grupo (en los casos de Brown y Shakur) 0
para negarse a unirse formalmente algiin dia (en el caso de Davis). Aunque a menudo se
esperaba que las mujeres hicieran sacrificios personales significativos para apoyar al
movimiento, cuando las mujeres se encontraban a si mismas como victimas de sus
compaiieros varones entonces no habia apoyo para ellas ni canales para buscar una
reparacion del daiio. Tanto si eran organizadores del PPN ignorando el hecho de que
Elridge Cleaver le pegaba a su mujer, la célebre activista Kathleen Cleaver, hombres
coaccionando a mujeres para tener sexo, o simplemente hombres tratando a las mujeres
organizadores como juguetes sexuales subordinados, el PPN y otras organizaciones
similares tendieron a no tomarse en serio los corrosivos efectos de la violencia de
género en la lucha por la liberacién. En muchos sentidos, la autobiografia de Elaine
Brown, “A Taste of Power: A black woman’s story” (Un Sabor de Poder: La historia de
una mujer negra), ha ido mas lejos al desnudar las feas realidades de la misoginia en el
movimiento y las formas variadas en las que hombres y mujeres reprodujeron y
reforzaron el privilegio masculino y la violencia de género en esas organizaciones. Su
experiencia como la tinica mujer que lideré el PPN no la eximié de la brutal misoginia
de la organizacién. Recuerda haber sido asaltada por varios compaiieros masculinos
(incluyendo a Huey Newton) asi como ser golpeada y aterrorizada por Elridge Cleaver,
que amenaz6 con “enterrarla en Algeria” durante una delegacién a China. Su biografia
demuestra mas explicitamente que la de Davis o la de Shakur como el posicionamiento
masculino del PPN ( por extensién, de muchas organizaciones radicales del momento)
creé una cultura de la violencia y la misoginia que finalmente demostr6 ser la ruina de
Ja organizaci6n.

Estas narrativas desmitifican el legado de la violencia de género de las mismas
organizaciones que muches de nosotres admiramos. Demuestran como la misoginia fue
normalizada en estos espacios, descartada como “personal” 0 como no tan importante
como las luchas mas serias contra el racismo o Ia desigualdad de clase. La violencia de
género ha estado profundamente arraigada histéricamente en las practicas politicas de la
izquierda y constituy6 una de sus mayores amenazas (aunque mayormente desconocida)
a la supervivencia de estas organizaciones. Sin embargo, si prestamos atencién al
trabajo de Davis, Shakur, Brown, y otres, podemos evitar los fallos del pasado y crear
diferentes tipos de comunidad politica.

Las politicas raciales de la violencia de género

La raza complica mis atin las formas en las que la violencia de género se despliega en
nuestras comunidades. En “Looking for Common Ground: Relief Work in Post-Katrina
New Orleans as an American Parable of Race and Gender Violence” (Buscando un
Terreno Comtin*: El trabajo de socorro en la Nueva Orleans post-Katrina como una
parabola americana de la raza y la violencia de género), Rachel Luft explora el

3 El titulo del libro es un juego de palabras entre la frase “Looking for Common Ground” , que se puede
waducir como “Buscando un Terreno Comin”, y el nombre de la organizacién Common Ground, una de
las organizaciones activistas donde el miségino e informante policial Brandon Darby actué.







8
perturbador patrén de asalto sexual por parte de voluntarios blancos contra voluntarias
blancas que hacian trabajos de reconstruccién en el Upper Ninth Ward en 2006. Ella
sefiala como la Common Ground fallé en abordar los asaltos sexuales de los hombres
blancos hacia sus co-organizadoras y en vez de eso echo la culpa a la comunidad negra
circundante, alertando a mujeres blancas activistas de que necesitaban tener cuidado
porque Nueva Orleans era un lugar peligroso. Por ultimo, demostré que es mas facil
criminalizar a los hombres negros del barrio que reconocer que les organizadores que
eran mujeres blancas o personas transgénero tenian mas probabilidades de ser asaltadas
por los hombres blancos con los que trabajaban. En un caso, un hombre blanco
voluntario fue entregado a la policia sdlo después de que asaltase sexualmente a al
menos tres mujeres en el plazo de una semana. El privilegio que los hombres blancos
disfrutaron en la Common Ground, una organizaci6n aparentemente comprometida con
ja justicia racial, significaba que ellos podian ser violentos hacia las mujeres y les
activistas queer, incurrir en comportamientos destructivos que socavaron el trabajo de la
organizaci6n, y saber que el movimiento no les haria responsables del mismo modo que
si lo hiciesen los hombres negros en la comunidad donde ellos trabajaban.

Por supuesto, el privilegio masculino no es uniforme, los hombres blancos y los
hombres de color son participantes y beneficiarios desiguales del Patriarcado, a pesar de
que ambos pueden reproducir y reproducen la violencia de género. Esta disparidad en la
distribucién de los beneficios del Patriarcado no se pierde en les organizadores mujeres
© queer cuando intentamos confrontar a hombres de color que promulgan la violencia
de género en nuestras comunidades. A menudo nos preocupamos por la posibilidad de
reproducir tipos particulares de violencia racista que apunten desproporcionadamente a
hombres de color. Somos comprensiblemente reacies a llamar a la policia, a involucrar
al Estado de alguna manera, 0 a colocar a los hombres de color a merced de un sistema
de (in)justicia penal histéricamente racista; Sin embargo, nuestras comunidades
(politicas y de otra indole) a menudo no se apresuran a exigir justicia en nuestro
nombre. No nos sentimos cémodes hablando con terapeutas que sdlo reafirman los
estereotipos acerca de lo jodidas y excepcionalmente violentas que son nuestras
comunidades de origen. La izquierda a menudo ofrecer aun menos apoyo. Nuestra
victimizacién es desafortunada, problematica, pero en wltima instancia menos
importante que “el trabajo” de los hombres de todas las razas que reproducen la
violencia de género en nuestras comunidades.

Enfrentando la misoginia en la izquierda: Una reflexion
personal

En el primer grupo comunitario en el que yo estuve involucrada activamente, encontré
un nivel de misoginia que nunca me habria imaginado que existiese en lo que se
suponia que era una organizacién de gente de color radical. Estuve involucrada
sexualmente/romanticamente con un activista chicano mayor que yo en el grupo, yo
tenia 19 afios, una joven activista negra sin experiencia; él tenia 30. Me pidié mantener
nuestra relacién en secreto, y yo acepté a regafiadientes. Mas adelante, después de que
él terminase con la relacién y yo estuviese tambaledndome por la depresién, descubri
que él habia estado acostandose con al menos otras dos mujeres mientras estébamos
juntes. Una de ellas era una amiga mia, otra mujer joven con la que nos organizdbamos.
Ignorando la naturaleza de nuestra
relacién, que él no le habia revelado a

_ . MIRA GUAPA, LO QUE OPINES
ella, se acost6 con él hasta que TU ME DA LO MISMO, SI TE
desaparecié, negandose a contestar a sus DIGO QUE soy FEMINISTA Es

llamadas 0 a explicar el abrupto fin de su QUE LO SOY Y PUNTO
relacién. Ella y yo, tras compartir

nuestras experiencias, empezamos a
intercambiar historias con otras mujeres
que conocian a este hombre y se habian
organizado con él.

Ojimos de las mujeres que habian dejado
un grupo de estudiantes chicanos y nunca
regresaron después de que sus mentiras y
secretos explotaran mientras el grupo
estaba participando en una _ accion
zapatista en la Ciudad de México. El
organizador queer, radical, blanco que
dej6 Austin para alejarse de su abuso.



10
Otra mujer blanca, una trabajadora social que pensaba que podria casarse con él slo
para venir a su apartamento una noche y encontrarme alli. Y luego estaban les que
vinieron detrés de mi. Siempre me preguntaba si sabrian quién era realmente. Las
mujeres con las que salia eran mujeres increibles, hermosas, geniales, radicales, que
usaba como escudos para meterse en lugares que sabia que nunca estarian abiertos a
semejante miségino. Quiero decir, si esa mujer guapa que trabajaba en Chiapas, hablaba
espafiol, y trabajaba con inmigrantes indocumentades estaba saliendo con él, debia de
ser de confianza, ¢verdad? Incorrecto.

Pero su misoginia no acababa ahf; también estaba reflejada en su estilo de organizacién.
En las reuniones él siempre era el que hablaba mas alto y durante mas tiempo, usando
jerga académica que hacia cualquier debate mas terriblemente complejo de lo necesario.
El discurso académico intimidaba a la gente menos formada que él porque él parecia
saber mas sobre politica radical que cualquier otra persona. Hablaria con menosprecio*
a otres miembros del grupo, especialmente aquelles que él percibia como menos
inteligentes que él, que era baésicamente todo el mundo. Luego, cambiaria de marcha, se
disculparia por dominar el espacio, y reconoceria su necesidad de revisar su privilegio
masculino. Irénicamente, cuando la gente trataba de llamarle la atenci6n por esa mierda,
él fingia ignorancia, ga qué podrian referirse diciendo que su comportamiento era
machista y sexista? Se quejaba de ser infantilizado, negdndose a ver cémo él
infantilizaba a la gente todo el tiempo. El hecho de que fuera un hombre de color que
pudiera hablar muy bien sobre el racismo y las luchas por la justicia racial enmascaré
sus comportamientos abusivos tanto en las organizaciones radicales como en sus
relaciones personales. Como una de sus ex-parejas compartiéd conmigo, “su analisis
racial radical permitié a la gente (mayormente a hombres pero ocasionalmente a
mujeres también) perdonarle por ser dominante y abusivo en sus relaciones. Womyn
tuvo que revisar su critica de su comportamiento en la puerta, para no perder a un
hombre de color en el movimiento”. Una de las razones por las que es tan dificil
responsabilizar a los hombres de color por reproducir la violencia de género es que las



4 En realidad, la locucién en el texto original es “talk down to”, que no tiene traduccién literal en
castellano pero que en inglés significa hablar a alguien de una forma excesivamente simple,
infantilizdndole, traténdole con condescendencia y presuponiendo que esa persona no puede entender las
cosas tan bien como quien habla. Por eso, he decidido traducirlo como “hablar con menosprecio”, que si
bien no es exactamente lo mismo, creo que se ajusta bastante al significado de la expresién or



11
mujeres de color y les activistas blanques contintian invirtiendo en la idea de que los
hombres de color lo tienen mas dificil que nadie. gCémo puedes hacer responsable a
alguien cuando crees que es el objetivo ntimero uno del Estado?

Desafortunadamente, 61 no fue el tinico hombre asi que yo me encontré en espacios
radicales, sdlo uno de los mas inteligentes. Revisando e-mails viejos, estoy impactada
por el ntiimero de e-mails de hombres con los que yo me organicé que eran abusivos en
tono y contenido, la facilidad con la que pueden hablar con menosprecio a otres por
pequeiios fallos. Estoy mas sorprendida de mis respuestas mansas, diplomaticas — como
superviviente de abuso — con las que intenté aplacar a compaiieros que no vefan nada de
malo en gritarle a sus parejas, amigues y a otres organizadores. Hubo hombres como
este en varias organizaciones en las que trabajé. El hombre que llamo perra a su novia
frente a un grupo de jévenes de color durante un encuentro de verano que estabamos
alojando. El hombre que acos6 sexualmente a una pareja chicana queer durante un viaje
a México, intentando presionarles a hacer un trio. Los chicos que dijeron que
completarian una tarea, no lo hicieron, se apartaron de las demandas de responsabilidad
de sus compaiieras, dejaron que esas mujeres asumiesen la tarea, y cuando estaba
terminada se llevaron todo el crédito por el trabajo duro de otras personas. El estudiante
de posgrado que golpe6 a su compaiiera, y todo el mundo sabia que lo habia hecho, pero
cada vez que alguien preguntaba, la gente sdlo se veia avergonzada y murmuraba, "es
complicado...". Los hombres que constantemente degradaron a compafieres queer,
incluso gente con la que se estaban organizando. Especialmente el hombre que pens6





que seria un acto revolucionario "matar a todos estos maricones, a estos negratas en el
armario®, ;que estén jodiendo a nuestres nifies, jodiendo nuestras casas, jodiendo
nuestro mundo y jodiendo nuestras vidas!". El tio que te gritaria con menosprecio en

5 Nuevamente, la traduccién no se corresponde exactamente con la locucién original, En el texto original
en inglés, dice "these niggas on the down low”. Aun siendo consciente de que no tiene las mismas
connotaciones la palabra “nigga” (traducible por “negrata”) si la usa una persona negra que si la usa una
persona blanca, he decidido tratar de ser lo més fiel posible al texto original. Asimismo, la expresién “on
the down low” no existe en castellano, pero en el inglés coloquial estadounidense hace referencia a una
forma despectiva de referirse a hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres en
secreto, escondiéndose, porque se avergiienzan o porque temen sufrir algin tipo de desprecio o
represalia por parte de otras personas si hiciesen publica su sexualidad no hetero. Por eso, aun siendo
consciente de que no significa lo mismo, he decidido usar la expresin “en el armario” ya que no he
encontrado otra que pudiese encajar. Pido disculpas de antemano por una traduccién tal vez. inapropiada.
Esta nota al pié, en cualquier caso, pretende aclarar este hecho.

12
una asamblea 0 el que te dirfa que tt no puedes ser una feminista porque eres demasiado
guapa. O el hombre que pensaba que la homosexualidad era una enfermedad desde
Europa.

Si... ese hombre.

Muchos de esos chicos probablemente no eran informantes. Lo cual es una pena, porque
significa que no les estaban pagando ni un centavo por todo el trabajo destructivo que
hacian. Podriamos pensar en estos miséginos como agentes inadvertidos del Estado. Al
margen de si eran realmente informantes 0 no, el trabajo que hacen apoya la campafia
de terror en marcha del Estado contra los movimientos sociales y las personas que los
crean. Cuando les organizadores queer son humillades y sus luchas_politicas
marginadas, eso es parte de un proyecto en marcha del Estado de violencia contra les
radicales. Cuando a las mujeres se les transmiten ETS a propésito, son fisicamente
maltratadas, minusvaloradas en asambleas, empujadas a un lado, y obligadas a salir de
espacios de organizacién radical mientras nuestros aliados defienden a misdginos
conocidos, les organizadores colisionan con los esfuerzos del Estado por destruirnos.

El Estado ya ha entendido un hecho que la izquierda ha luchado para aceptar: los
mis6ginos se convierten en grandes informantes. Al margen de si han sido reclutados 0
no alguna vez por el Estado para interrumpir un movimiento o desestabilizar una
organizacién, antes probablemente se hayan vuelto ya bien versados en practicas de
comportamiento disruptivo. Casi no requieren entrenamiento y pueden empezar el
trabajo inmediatamente. Qué es mas paralizante para nuestro trabajo que cuando
mujeres y/o compafieres queers dejan nuestros movimientos porque repetidamente han
sido engafiades, humillades, maltratades fisicamente, verbalmente, emocionalmente,
sexualmente, 0 cuando tienes que posponer conversaciones sobre el trabajo para que
puedas dedicarte a asambleas del grupo para abordar la agresién mas reciente de un
miembro, 0 cuando esa persona difunde desinformacién, creando confusién y friccién
entre grupos radicales? Nada ralentiza tanto la construccién de un movimiento como un
mis6gino.

Lo que el FBI obtiene es que cuando hay personas en espacios activistas que estan
comprometidas a tomar el poder y que entienden el poder como dominacién, nuestros

13
movimientos nunca realizaran su potencial para rehacer este mundo. Si nuestras
energias son absorbidas recuperandonos de los ios en los que nos meten los
informantes (y las personas que simplemente acttian como ellos), nunca podremos
centrarnos en el trabajo real de liberarnos y construir el tipo de comunidades en las que
queremos convivir, que afirman la vida y estan centradas en la gente.

Para parafrasear a bell hooks®, donde hay una voluntad de dominar no puede haber
justicia, porque inevitablemente continuaremos reproduciendo los mismos tipos de
injusticia contra los que afirmamos estar luchando. Es hora de que nuestros
movimientos experimenten un cambio radical desde dentro hacia afuera.

Mirando hacia adelante: Creando una justicia de género en
nuestros movimientos.

Los movimientos radicales no pueden permitirse la destrucci6n que crea la violencia de
género. Si subestimamos las implicaciones politicas de los comportamientos
patriarcales en nuestras comunidades, el trabajo no sobrevivira.

Ultimamente he estado recurriendo al trabajo de queers/feministas d color para pensar
en cémo desafiar estos comportamientos en nuestros movimientos. He estado leyendo
las autobiografias de mujeres que vivieron el caos de los movimientos sociales
debilitados por el machismo. Estoy revisitando el trabajo de bell hooks, Roxanne
Dunbar-Ortiz, Toni Cade Bambara, Alice Walker, Audre Lorde, Gioconda Belli,
Margaret Randall, Elaine Brown, Pearl Cleage, Ntozake Shange y Gloria Anzaldia para
ver cémo otras mujeres trataron con la violencia de género en estos espacios y para
problematizar respuestas claras o faciles sobre como la violencia es reproducida en
nuestras comunidades. El trabajo mas nuevo por parte de feministas radicales de color
ha sido también increiblemente util, especialmente el fanzine “La revolucién empieza
en casa: Confrontando el abuso de la pareja en comunidades activistas”, editado por
Ching-in Chen, Dulani y Leah Lakshmi Piepzna-Samarasinha.

6 Escrito en minisculas, bell hooks (literalmente taducible por “ganchos de la campana”) es el
sobrenombre con el que se conoce a Gloria Jean Watkins, mujer de color y activista y escritora feminista
prolifica que ha publicado numerosos libros y articulos y ha participado en documentales, seminarios y
conferencias, siendo su principal campo de trabajo e investigacién la critica de los sistemas de
dominacién y opresién, centrandose sobre todo en la interseccién entre la opresién de género y la
opresién racial 0 de clase.



14
Pero hay muchos recursos para confrontar este dilema mis alla de los libros. El simple
acto de hablar y compartir nuestras verdades es una de las herramientas mas poderosas
que tenemos. Yo he estado hablando con mis mayores, mujeres de color en lucha mas
viejas que han experimentado las cosas contra las que yo estoy luchando, e
intercambiando historias de supervivencia con otras mujeres. En verano de 2008
empecé a hacer talleres sobre acabar con la misoginia y construyendo formas colectivas
de responsabilidad con Cristina Tzintzin, una organizadora de trabajo con base en
Austin y autora del ensayo “Killing Misogyny: A Personal Story of Love, Violence, and
Strategies for Survival” (Matando a la misoginia: Una historia personal de amor,
violencia y estrategias para la supervivencia). También hemos empezado la practica aun
mas liberadora de nombrar nuestras experiencias ptiblicamente y llamar a nuestras
comunidades a abordar lo que nosotres y otres tantes hemos experimentado.

Desmantelar la misoginia no puede ser un trabajo que sélo hagan las mujeres. Todes
debemos hacer el trabajo porque la supervivencia de nuestros movimientos depende de
ello. Hasta que hagamos central en nuestra practica politica la ética feminista y queer
radical que desafia directamente las formas heteropatriarcales de organizacion, los
movimientos radicales continuardn siendo devastados por las payasadas de Brandon
Darby (y de gente que no son informantes pero que actéan como si lo fueran). Una ética
de responsabilidad radical, queer, feminista, nos desafiaria a reconocer cémo la
violencia de género es reproducida en nuestras comunidades, relaciones y practicas
organizativas. Aunque hay muchas maneras de hacer esto, yo quiero sugerir que hay tres
pasos clave que podemos dar para empezar:

Primero, debemos apoyar a las mujeres y a las personas queer en nuestros movimientos
que han experimentado violencia interpersonal e implicarnos en un proceso colectivo de
sanacion.

Segundo, debemos iniciar un didlogo colectivo sobre cOmo queremos que nuestras
comunidades se vean y como hacerlas seguras para todos.

Tercero, debemos desarrollar un modelo para la responsabilidad colectiva que
realmente trate lo personal como politico y nos ayude a empezar a practicar la justicia
en nuestras comunidades. Cuando permitimos que organizadoras mujeres o queer

15
tengan que dejar espacios activistas y protegemos a las personas cuya violencia provocé
su salida, estamos diciendo que valoramos mis a estos agentes estatales de facto que
interrumpen el trabajo mas de lo que valoramos a las personas cuyo trabajo construye y
sostiene los movimientos.

A pesar de lo furiosa que me pone la violencia de género en la izquierda, tengo
esperanzas. Creo que tenemos la capacidad de cambiar y crear mas justicia en nuestros
movimientos. No tenemos que empezar cazas de brujas para revelar a misdginos e
informantes. Se delatan a si mismos cada vez que se niegan a disculparse, a asumir la
responsabilidad por sus acciones, cada vez que empiezan conflictos y se niegan a
trabajarselos a través del consenso, cada vez que maltratan a sus compafieres. No
tenemos que buscarlos, pero cuando nos presentan sus comportamientos destructivos
tenemos que hacerles responsables. Nuestras estrategias no tienen que ser punitivas; la
gente tiene derecho a equivocarse. Pero deberiamos esperar que la gente asuma sus
acciones y no permita que se conviertan en un patron.

Tenemos derecho a estar furioses cuando las comunidades que construimos y que se
supone que son el modelo para un mundo mejor y mas justo albergan los mismos tipos
de violencia racista, mis6gina, anti-queer que impregnan la sociedad. Como
organizadores radicales debemos responsabilizarnos mutuamente y no permitir que los
mis6ginos afirmen tanto poder en esos espacios. No permitirles ser los rostros, las voces
y los lideres de estos movimientos. No permitirles violar a una compaiiera y luego estar
en las jodidas noticias de las cinco de la tarde. En el caso de Brandon Darby, incluso si
nadie hubiese sospechado que era un informante, su comportamiento dominante y de
macho deberia haber sido todo lo necesario para poner su liderazgo en cuestién. Al no
permitir a la misoginia arraigar en nuestras comunidades y movimientos no sdlo nos
protegemos a nosotres mismes de los esfuerzos del Estado por destruir nuestro trabajo
sino que también creamos movimientos mas fuertes que no pueden ser destruidos desde
dentro.

16